CONTANDO UNA BATALLA

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MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE / BLACK HAWK DERRIBADO

08 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Aquí no importa lo qué se cuenta sino cómo se cuenta. Lo ocurrido en la capital de Somalia en 1993 es sabido (derivó en un magnífico best seller del periodista Mark Bowden: La batalla de Mogadiscio). El ejército norteamericano perdió a 18 soldados y dos sofisticados helicópteros Black Hawk, matando a 1.000 somalíes. Y eso que estaban allí en misión de paz. Para gloria del cine, Ridley Scott parece haber prescindido de las virguerías visuales del oficio publicitario y se confirma como un narrador en toda regla, que ya en sus anteriores Gladiator y Hannibal, mostraba su intención de regresar en el club de los grandes. La trama transcurre en apenas 24 horas y se centra en el infierno de fuego y muerte que estalla cuando un grupo militar de élite intenta secuestrar a dos lugartenientes del señor de la guerra Mohammed Harrah Aidid. El guión sigue una estructura de manual. Primero muestra a los principales personajes en unas breves pinceladas, después plantea la acción y finalmente recrea el infierno. Sin retóricas patrioteras, aquí plenamente justificadas, y sin caer en un panfletarismo coyuntural al abrigo de lo sucedido el 11 de septiembre. Scott propone un ejercicio de estilo que supera con brillantez el principal escollo: el marco espacial. Era fácil despistar al espectador entre las calles de Mogadiscio, metiéndole en un laberinto que podría ahogar al filme, dejando como única referencia los uniformes regulares de los marines frente a la caótica indumentaria de los milicianos. El recurso a la visión aérea (bien justificada, por otra parte) contribuye a la contundencia de una película que no es «otra de guerra», porque en realidad «es la guerra».