JUERGA CARCELARIA

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TELEVISIÓN

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE/ LUCKY BREAK

11 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Sería un error acercarse a esta película llevando en el recuerdo las agradables sensaciones provocadas cinco años antes por Full Monty. Sólo tienen en común la nacionalidad británica y el nombre de su director. Lo demás es molienda de otro grano. Estamos ante una comedia escapista, de unos golfos que buscan largarse de una prisión, pero a su manera, sin aspavientos y cayendo simpáticos. Las claves para provocar buenas vibraciones consistían en asegurar el guión, lograr un reparto de caretos bien ajustados a los personajes y evitar las estridencias, teniendo claro que la única pretensión del producto era asegurar un buen rato al espectador e invitarlo a dejar la sala con una sonrisa en la boca. Peter Cattaneo logra el objetivo aunque sabe que si en su primera película sonó la flauta, ahora será diferente. Asegurado el tono amable, y sin renunciar a arrojar unos litros de vitriolo sobre el sistema penitenciario y sus arbitrariedades, se trataba de lograr el equilibrio suficiente para que ni la prisión fuera presentada como una especie de Paraíso ni sus inquilinos, como una familia Disney o una pandilla Monster. Objetivo conseguido porque el guión está bien sujeto a la estructura, los personajes evolucionan de manera inteligente y el gag pretende la carcajada inteligente. Hay incluso un humor sutil que pivota en torno al personaje de Christopher Plummer, un alcaide a punto de la caricatura, pero que sale de ella con el oficio de un gran actor. Su autoparodia del musical Sonrisas y lágrimas es antológica. Finalmente resulta ser lo que Cattaneo pretendía, una fábula, casi un cuento de hadas, al que añaden un final feliz para satisfacción de todos. Y el descubrimiento de James Nesbitt como miembro del club de estrellas en ciernes.