«Un escritor nunca debe bajar los precios»

TELEVISIÓN

Cela supo «vender» su imagen en los medios y obtener beneficios económicos al margen de la literatura «No me gusta hablar de dinero: me parece una ordinariez. Yo creo que los escritores, al menos en esto, debemos ser como los toreros o las putas, que pueden torear festivales o joder de capricho, pero sin bajar los precios jamás». Así finalizaba Camilo José Cela un texto aparecido en «El Mundo» el 22 de enero de 1993 en homenaje a los mil artículos que había publicado Francisco Umbral en ese diario. Una nota de la redacción aclaraba que Marina Castaño había pedido 750.000 pesetas (4.507 euros) por el trabajo.

18 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando en 1998 Cela negó haber cobrado de la Comunidad de Madrid cien millones de pesetas (601.012 euros) por la obra de teatro Homenaje a El Bosco aseguró que hablar de dinero «es una falta de educación». Lo que nadie duda es que además de ser un excelso escritor sabía venderse como nadie, sobre todo tras su matrimonio con Marina Castaño. Su segunda mujer se ocupaba personalmente de negociar las retribuciones por las colaboraciones en prensa, las apariciones televisivas, las conferencias, la participación en jurados, la asistencia a actos, los pregones o las presentaciones gastronómicas del Nobel. Fuentes próximas a la pareja manifiestan que Marina era la mejor administradora de los bienes de su marido. Dos millones por charla Cela ingresaba un mínimo de dos millones por conferencia y presidía jurados literarios por medio millón. Como articulista, su caché era espectacular, según corresponde por otro lado a su categoría. Así, llegó a cobrar tres millones mensuales por una colaboración diaria en el desaparecido diario El Independiente, lo que le proporcionaba 36 millones al año. De ABC recibió cada mes un millón por la columna que escribía de martes a domingo. También participó como contertulio en el programa de Antena 3 Hermida y compañía a cambio de 300.000 pesetas (1.803 euros) por cada aparición semanal. Como es lógico, con el paso de los años sus intervenciones en la televisión se hicieron mínimas y actualmente se limitaba a publicar en ABC, eso sí todos los domingos. Lo cierto es que el dinero ha jugado un papel importante en la vida de un escritor cuya biografía demuestra que supo gastarlo. Su mayor golpe lo dio sin duda al obtener el Premio Nobel de Literatura, dotado en aquel entonces con 53 millones de pesetas (318.536 euros). Años después le fue concedido el Premio Planeta, por el que se embolsó otros 50 millones de pesetas (300.506 euros). Semejante recompensa no impidió, sin embargo, un sonado escándalo al ser acusado de haber plagiado la novela de una escritora gallega. El caso continúa en los tribunales. Algo más modesto fue el ingreso que obtuvo por el Premio Cervantes, 15 millones de pesetas (90.151 euros). Consejero de Renfe Al margen de la literatura, Cela fue capaz de obtener réditos económicos de las más variadas actividades. Desde marzo de 1989 a junio del 2001 fue consejero de Renfe, cargo para el que fue nombrado por el entonces ministro de Transportes José Barrionuevo. Percibía 127.000 pesetas (763 euros) por cada consejo al que asistía, al margen de las dietas. Famosos fueron también sus anuncios televisivos para la compañía Campsa, cuya remuneración la empresa no revela. La Xunta pagó 24 millones de pesetas (144.242 euros) a una empresa por la participación de Cela en una campaña de promoción de los productos gallegos.