Los afganos están colgados de un «culebrón» mexicano, pero no pueden entenderlo porque se emite en indio
04 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.María Inés ha sustituido a Ibrahim en el corazón rosa de los afganos. La llegada de la televisión a Kabul tras la estampida de los talibanes ha eclipsado el éxito del culebrón radiofónico Nuevo hogar, nueva vida, de la BBC en pashtún. Porque ahora lo in es imbuirse de las maquinaciones de Mirada de mujer, que destila infidelidades y pseudofeminismo por los cuatro costados. Sólo hay un problema. Está en indio. Nadie lo entiende. Captan la señal vía satélite de la cadena india Sahara TV. Quizás por eso la Alianza del Norte baraja que las mujeres se queden sin su sueño televisivo a la hora de comer: lo que se entiende es peligroso, pero lo que se intuye lo es mucho más. A la ya oficial prohibición de que las mujeres puedan asistir a las sesiones del cine Bakhtar podría sumarse un toque de queda de telenovela. Pero como es imposible legislar la sobremesa, probablemente dejen la delicada decisión a los maridos. Y es que el mensaje es peligroso. María Inés no contesta a las infidelidades de su aburrido marido con encierro en dormitorio y lloros correspondientes. Sí hay dormitorio, pero el que comparte con su amante. La mexicana Angélica Aragón, en el papel de la protagonista, paga a su marido en la ficción con la misma moneda y su ligue extramatrimonial es un personaje más de estos enredos que viven su edad de oro con la globalización. Lo de Afganistán no es nuevo. Los pueblos que salen de una guerra son muy dados a pensar que la paz tiene mucho que ver con las lágrimas de los culebrones sudamericanos. En Los Balcanes, por ejemplo, las telenovelas de Galavisión explican que muchos niños hablen español con acento mexicano. Allí, Cassandra fue el más fiel ansiolítico para una dura postguerra.