JUAN TORREIRO DULCE Y CANALLA
20 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El público coruñés respondió a la convocatoria del saxofonista norteamericano Branford Marsalis. El pasado lunes, el Palacio de la Ópera rozó el lleno para este concierto que se incluía dentro de la sugerente programación cultural de Caixanova. El mayor de los Marsalis no se anduvo con rodeos. Lo demostró nada más salir al escenario. Abrió su actuación con In the crease, que resultó ser un adelanto de sus intenciones. Tras una breve exposición, dejó el desarrollo del tema en manos del pianista Joey Calderazzo y del batería Jeff Train Watts, un auténtico artillero de la percusión, confiando en el bajista Eric Revis como hombre ancla al que agarrarse después de las idas y venidas en sus improvisaciones. Con un repertorio basado en sus dos últimos trabajos, Contemporary Jazz, Grammy al mejor Álbum Instrumental de Jazz, y Creation, Brandord Marsalis dejó constancia de su rico universo musical, adquirido gracias a su temprana formación clásica, su paso por Berkley y su admiración por el jazz tradicional, desde donde filtra nuevos elementos al lenguaje jazzístico. Sobre el escenario desplegó su versatilidad, desde el swing más contagioso hasta apuestas más arriesgadas, cercanas a la línea free de Ornette Coleman, apoyándose en el diálogo con sus músicos, con improvisaciones en las que mete muchas notas, al más puro estilo bop, abriendo puertas en las que insinua otras variantes argumentales. Para finalizar una brillante actuación, Marsalis dio la sorpresa al sacar al escenario a la valenciana Esther Andújar, dejando para la galería su Saudades do Brasil.