CLARO QUE DESAFINAN

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TELEVISIÓN

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE / DESAFINADO

18 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Sin magia, no hay espectáculo. Solamente hay un producto para consumir. Desafinado es todo esto. A Manuel Gómez Pereira se le rompió su mano de santo para la comedia, para el enredo derivado de su admiración por el género clásico del cine de Hollywood. El resultado es un quiero pero no puedo, un disponer de los ingredientes necesarios para un postre que finalmente se va al garete por falta de cocción. O sea el guión y quizá también el casting. La historia arranca floja y termina mejor, mientras Joe Mantenga se traga al tieso George Hamilton (más que actor un galán) y supera a un confuso Danny Aiello. Si a eso añadimos que el director español no apura las situaciones o las deja a medio exprimir, el resultado en la pantalla es una comedia de risa floja y carcajadas para muy contadas ocasiones. El mundo de la ópera Unos escenarios espectaculares, un diseño de producción irreprochable y elementos tan sugerentes como el mundo artístico de la ópera y su corrosiva referencia tangencial al chollo de Los Tres Tenores (léase a Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras), habría derivado en obra maestra, o casi, en manos de un Billy Wilder o un Edwards (directores que planean por la trama, sobre todo el segundo en la secuencia de la boda y sus consecuencias). El cine español debería tener un mayor sentido de la medida. Fundirse casi 12 millones de euros (2.000 millones de pesetas en una película que, aún sin disgustar, lleva a la indiferencia, es camino arriesgado y sin retorno. Eso sí, el gag de cierre del filme tiene muy mala uva y la banda sonora, obra de Bonezzi, magnífica.