Kidman rinde a Venecia con «Los otros»

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ Enviado especial VENECIA.

TELEVISIÓN

La película de Amenábar despierta la mayor expectación en la Mostra, donde recibió una cerrada ovación Venecia estaba rendida a Nicole Kidman desde antes de que llegara, y lo único que le quedó por hacer ayer a la actriz australiana fue pasarle la mano por encima a la ciudad para que se derritiera entre sus dedos. La proyección de «Los otros», de Alejandro Amenábar, fue con diferencia la más concurrida del festival, con la sala a rebosar y más de un centenar de periodistas aporreando la puerta indignados tras quedarse fuera de la sesión. Nicole Kidman atravesó la espina dorsal de los espectadores con su interpretación de una madre críptica y atormentada en el excelente trabajo del realizador español.

01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Un gran aplauso recibió a la ex de Tom Cruise cuando entró en la sala de prensa, donde también hubo tortas para hacerse con un sitio. Kidman acaparó las preguntas y Alejandro Amenábar, con su habitual sencillez, se limitó a hacerse lo menos enigmático posible, pese a las profundas cuestiones de la prensa especializada. «¿Que si pienso mucho en la muerte?», repitió rascándose la cabeza tras una pregunta. «Pues no, no mucho la verdad, no es algo que hable con mis amigos, o no sé, con mi familia, pero cuando me pongo a escribir es lo que me sale». Amenábar disfruta jugando con el espectador, pero parece que no ha roto un plato, aunque hasta en el rodaje se extendió la inquietante atmósfera del filme. Nicole Kidman, por ejemplo, sí que notó cosas raras. «Me acabé obsesionando con el personaje, entró en mi psique, no podía echarlo de mí. Tocaba un lugar muy oscuro de mi mente», reveló al auditorio. De hecho, una semana antes de empezar el rodaje pidió no hacer el papel porque «me daba miedo», reconoció. Escalofríos Del mismo modo, James Bentley, uno de los dos niños que participa en la cinta, acabó confesando que también había tenido «muchas veces» escalofríos en el viejo caserón habitado por fantasmas, murmuró entre las sonrisas de los periodistas. «¡No es verdad!», le espetó Amenábar como en una rabieta entre chiquillos. «¡Sí es verdad!», contestó él. «¡No!». «¡Sí». Los dos rieron con complicidad tras la parodia. El director español encubre, según Kidman, un talante muy seguro. «Cuando me propuso el proyecto y empecé a hablar con él, tenía una visión muy... fuerte del personaje, muy clara ¿no Alejandro? Tiene unas ideas muy firmes ¿saben?», dijo señalándole con la cabeza. «Al aceptar el papel me dijo: Vale, pero tienes que venir a Madrid. Fue algo que admiré, porque denotaba confianza en su equipo», concluyó.