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Si Quevedo regresase a escena se preguntaría cómo es posible organizar desde hace diecisiete años un certamen teatral con el mismo presupuesto: 13 millones de pesetas, manteniendo en la medida de lo posible la calidad del producto final. La solución, pese a lo que pueda parecer, es fácil: menos es más: Menos obras, menos días de representaciones teatrales pero buscando obras de interés combinando la calidad ya reconocida con esa dosis de riesgo que implica incluir grupos y obras desconocidas en la MIT. El recorte ha llegado este año a la Mostra con un día menos de representación, por lo que en esta ocasión la bajada del telón de la Mostra no coincidirá con el Día del Apóstol, sino con su víspera, el martes 24 de julio. Aunque el presupuesto se ha mantenido inamovible, las aportaciones de entidades como Caixanova ayudan a reducir los gastos que debe afrontar el Concello de Ribadavia para un certamen que cuenta con una subvención de la Consellería de Cultura de 5,5 millones de pesetas. El Concello, reconoce que pese a sentirse privilegiado en cuanto a financiación y planificación de actividades culturales, «no podemos ser conformistas», por lo que aspiran a conseguir más subvenciones con la que afrontar la Mostra Internacional de los próximos años. En cualquier caso, la Mostra goza de buen fario. Rubén García, el programador teatral de la MIT reconoce que tras años de duro trabajo y cierta dosis de fortuna «Ribadavia é un punto máxico para o teatro». Como prueba de ello recuerda como grupos de la talla de la Fura dels Baus o La Cubana actuaron en Ribadavia cuando eran unos perfectos desconocidos para el gran público y ahora son grupos más que consagrados en el panorama teatral.