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La trayectoria musical de Wladimir Rosinskij comenzó durante su juventud en Norisj, una ciudad siberiana situada en el paralelo 39. «Allí sólo hay dos meses al año en los que existe día y noche. El resto del tiempo o es siempre de día o siempre de noche», recuerda. En la fría Siberia comenzó a simultanear sus estudios de viola con sus labores de batería de grupos de jazz y de pop. Este interés por toda clase de sonidos lo continuó en Viena, en donde completó sus estudios clásicos y llegó a tocar con el gigante del jazz Joe Zawinul, miembro, entre otros, de grupos como Weather Report. «Zawinul es uno de mis músicos preferidos. Ha tocado con todos los grandes músicos de jazz en Estados Unidos. Toqué en una orquesta de cámara una obra suya y fue una gran experiencia», explica Wladimir. Aparte del jazz y la música clásica, Rosinskij admira el rock de grupos setenteros como Led Zeppelin, Alice Cooper o Black Sabbath -«en el rock posterior se han repetido mucho los esquemas de esos grupos»-, y recuerda con agrado el concierto que Deep Purple ofreció hace años en el Coliseo coruñés -«sonó muy bien»-. Desde 1995 es viola de la Orquesta Sinfónica de Galicia, una labor que conjuga con una labor compositiva constante. Su pasión por la música le ha llevado a embarcarse en la aventura de mezclar rock y música clásica sin detenerse ante las dificultades; para esta obra, por ejemplo, sólo pudo ensayar tres veces.