EL HERMANO DE KITANO

La Voz

TELEVISIÓN

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE / BROTHER El Takeshi actor es muy popular en Japón gracias a su «show» televisivo. Pero si dirige para el cine debe compatibilizar la tele con sus rodajes, y eso le obliga a grabar varios programas para disponer de tiempo. Por «Brother» tuvo que preparar siete de golpe, y nos presenta esta visión sobre el «thriller con yakuzas».

04 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El Kitano Gumi es el equipo fijo que acompaña siempre al director japonés. Su manera de rodar es tan peculiar, y tal su complicidad que los rodajes de Kitano son rápidos y eficaces, lo que no implica descuido ni desdén. Todo lo contrario. Su obra es coherente y personal, gracias a sus personajes y la mirada tan personal sobre el mundo que le rodea. Bajo la apariencia de extremar la violencia al límite, se esconde un cineasta bien dotado para la poesía. Brother es la historia de un perdedor que desea mantener el código de honor al que dedicó su vida, aún pasando de Tokio a un ambiente tan diferente como el de Los Ángeles, donde las reglas son otras. Claro que siempre habrá una pistola para establecer el nexo común. Yamamoto es un perdedor que decide dejarlo todo para reunirse con su hermanastro en Los Ángeles. Pero su decepción es tremenda al encontrarlo en un mundo del que había procurado alejarlo. En lo visual aflora el mejor Kitano, con planos electrizantes y violencia compulsiva que no surge porque sí. Brother provoca aversión a priori, pero en sus imágenes hay quilates, quizá no tanto como en Hanna-Bi, porque Kitano también quiso parodiar al género y de paso advertir a esos Tarantinos del cine para los que la violencia se queda en la superficie.