Ediciones B publicará el 25 de octubre la autobiografía más completa del grupo británico ¿De qué hablaban John Lennon y Mick Jagger cuando iban de copas? ¿Cuándo probaron la marihuana por primera vez los Beatles? ¿Qué hacía George Harrison con su Ferrari en el Londres de los años 60? ¿Cómo era la vida sexual del cuarteto más famoso de la historia? Los interesados tendrán la respuesta el próximo 25 de octubre. Ese día, las librerías españolas hervirán de mitómanos ansiosos de comprar «The Beatles. Antología» (Ediciones B). Será la biblia de los «beatlemaníacos». Lo cuentan casi todo.
06 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Los tres beatles supervivientes _Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr_ se reunieron en los estudios londinenses de Abbey Road y en el Caribe para recordar. El cuarto _el difunto John Lennon_ tuvo que hablar a través de entrevistas antiguas y los diarios personales cedidos por su viuda, Yoko Ono. Aparte de los beneficios económicos, los dos kilos que pesa el volumen servirán para corregir los errores que albergan los 400 libros escritos hasta la fecha sobre el combo de Liverpool. «Salíamos con los Stones» Los británicos y los japoneses ya disfrutan de la lectura de esta Antología desde el pasado jueves. Los habitantes de la piel de toro tendrán que esperar hasta el 25 de octubre para saborear anécdotas como la que cuenta Paul McCartney: «Salíamos con los Stones, colaborábamos en sus grabaciones; había muy buen rollo. Seguramente competíamos un poco, es normal, pero había muy buen rollo. Les preguntábamos: `¿vais a sacar algo?'' Y si era así, decíamos: `bueno, pues guardadlo un par de semanas, porque nosotros también tenemos uno (un single)'' (...). John y yo cantamos en la canción de los Stones We love you. Mick se había atascado con una idea y nos pidió que fuéramos». Carreras en Ferrari Además de las andanzas con sus rivales/amigos de los Rolling, la Antología contiene historias de carreras por el Londres nocturno. Habla George Harrison: «Tuve un par de Ferraris, y de repente un día John decidió que también quería uno. Corríamos juntos, pero yo siempre me consideré un poco mejor, primero porque John estaba ciego como un topo; y segundo porque nunca fue un buen conductor. Pero él estaba empeñado en conducir su Ferrari y yo siempre temía que se diera la leche. Bajábamos por Piccadilly a 140 por hora y cruzábamos el paso subterráneo de Hide Park Corner como una exhalación, él pisándome los talones, intentando no quedarse atrás». El 25 de octubre, más.