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Pesca cambiará la norma para poder transferir antes cuota de xarda entre artes

e. a. REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

PEPA LOSADA

Tardará más la revisión del nivel de utilización del cupo para adaptar el reparto

18 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El secretario general de Pesca, Alberto López-Asenjo, anunció ayer que a principios de septiembre se presentarán los cambios normativos que romperán la barrera que impide hacer transferencias de cuota entre artes y segmentos de flota antes del 1 de octubre para acompasar esos traspasos «a la propia biología de la xarda»; esto es, permitir hacerlos en plena costera y no cuando esta es ya historia. Aparte de eliminar esa exigencia temporal que aparece en el plan de gestión del Cantábrico, lo que pretende Pesca es apoyarse en los sistemas de gestión de cuota, como Gescuota o Trazapes, «para poder saber en tiempo real cuál es la cuota disponible y poder transferirla entre las distintas artes» según las necesidades, explicó López-Asenjo. Porque ahora el arrastre, el cerco y la volanta «siguen una dinámica y la flota artesanal, otra; lo que intentamos es hacer un fondo común», avanzó ayer en la Comisión de Agricultura y Pesca, ante la que compareció para desgranar lo que planean los presupuestos del 2018 para su departamento.

Lo que ya no será tan inmediato es la revisión del reparto de cuotas. «Vamos a hacer un estudio de dependencia y viabilidad por pesquerías y por modalidades de pesca, porque la flota se va adaptando a nuevas realidades y consideramos necesario hacer una nueva revisión sobre el nivel de utilización de todas y cada una de las artes» antes de alterar la distribución. Se hará atendiendo a esos estudios encargados a la Universidad de Cantabria y que se pretenden completar con la visión de centros tecnológicos como AZTI y Cetmar para «incorporar unas claves de reparto más objetivas»; todo con la meta de «lograr el mayor nivel de rentabilidad para el sector pesquero».

Un sector, por cierto, tan envejecido como la población, pues el 53 % de los marineros superan los 50 años. De ahí que otro de los retos en los que se pondrá el foco es en la formación, dada la necesidad de «adaptar nuestras titulaciones a la realidad del sector». En cuál es ese escenario está trabajando el consejo consultivo para cuestiones sociales, que tendrá que asumir que los barcos ya no necesitan tanta mano de obra y que la falta de relevo generacional se puede mitigar con nuevos requisitos de formación. Según López-Asenjo, «no se trata de propiciar una reducción de empleos, sino de que sean bien remunerados» y, sobre todo, viables.

Objetivos

El objetivo es «seguir potenciando la actividad pesquera en sus vertientes social, económica y medioambiental» con esos 56 millones que se han presupuestado. Entre las prioridades, López-Asenjo situó el impulso al crecimiento azul, el desarrollo de una estrategia de competitividad, el impulso de la política social, la sostenibilidad pesquera, la gestión de los caladeros y el desarrollo de la acuicultura.