Después de la inicial unidad de acción para reclamar un convenio colectivo de la conserva acorde a los tiempos en que vivimos, con los tres sindicatos mayoritarios organizando las movilizaciones y con un nivel de participación hasta la fecha nunca visto, UGT y la CIG se desmarcaron de la reivindicación y firmaron un preacuerdo con la patronal —Anfaco— que CC. OO. no aceptó.
Este sindicato lideró en solitario una manifestación en Boiro que obtuvo un notable éxito, al tiempo que convocaba una consulta con mucha participación —tampoco nunca vista— donde casi por unanimidad se rechazó el preacuerdo rubricado por sus colegas de UGT y la CIG. A esto puedo sumar como datos el fuerte rechazo en redes sociales y que todas las personas que conozco del sector, que no son pocas, echan pestes contra quienes lo firmaron.
Las principales demandas se centran en recuperar el poder adquisitivo —son de los salarios más bajos—, el cuarto turno —trabajar en fines de semana y sin complementos— y la equiparación salarial entre los dos sexos en trabajos iguales —una amplia mayoría de las trabajadoras son mujeres—. En lo primero las posturas están próximas. En lo segundo y tercero lejos.
Que en el 2022 la CIG y UGT firmen algo donde se dice que se creará una comisión para erradicar la discriminación por sexo en los salarios en un plazo de varios años me parece impresentable. Para eso solo hace falta exigir que se cumpla la ley. Para más inri, Anfaco los ha convocado para firmar el día 9 de marzo, casi sin tiempo de sacar la camiseta lila que supongo lucirán el día anterior.