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Lo que no se van a comer los humanos...

a. Buíncas REDACCIÓN / LA VOZ

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Tortugas en Marcelle
Tortugas en Marcelle ALBERTO LÓPEZ

Detallistas de pescado intentan reducir el volumen de lo que acaba en el cubo de la basura donando sobrante a centros de recuperación de la fauna o a través de «apps» de descuentos

30 nov 2021 . Actualizado a las 22:39 h.

No podía ser más oportuno. Justo en la semana de sensibilización contra el desperdicio alimentario, Fedepesca, la federación española de detallistas de pescado, dio a conocer los resultados de su proyecto Fishmonger4Sealife, recién finalizado. Se trata de una experiencia mediante la que los minoristas han explorado la posibilidad de donar el pescado que todavía en buen estado pero que por cuestiones de mercado no se ha vendido y está condenado a acabar en el cubo de los desperdicios, o simplemente por un afán meramente altruista, a centros de recuperación de la fauna marina para contribuir a la alimentación de los ejemplares que permanecen en estas instalaciones. Es una iniciativa con un doble objetivo: por un lado, busca la reducción del desperdicio alimentario y, por otro, aportar un granito de arena a la protección y recuperación de la biodiversidad marina.

Según explican desde Fedepesca, después de un año de actividades, el experimento de los pescaderos concluyó habiendo entregado más de 100 kilos de productos pesqueros para alimentación animal a centros e instalaciones en las que se reponen animales marinos, como tortugas, delfines o marsopas, a la espera de poder regresar a su medio natural.

La principal destinataria de estas entregas ha sido la Fundación CRAM (Centro de Recuperación de Animales Marinos), en El Prat de Llobregat, porque figuraba como entidad colaboradora del proyecto. Con ella se ensayó una donación que parece de lo más sencilla, pero que requiere solventar cuestiones como la presentación de los alimentos (fresco, congelado o procesado), la conservación, el envase en que debe transportarse, la logística...

Es más, la iniciativa de los pescaderos españoles ha sido pionera, en el sentido de que hay normas y legislación para donar productos a bancos de alimentos e instituciones benéficas, pero no hay nada que regule las entregas a centros en los que se va a utilizar el pescado para alimentación animal. Precisamente, una de las conclusiones del proyecto Fishmongers4Sealife es que «actualmente no existe ninguna legislación vigente en España destinada a la regulación de la donación de productos alimentarios para consumo animal» y solo existe «la regulación de las entregas de alimentos para consumo humano». En esas normas, por tanto, se han basado.

En la ejecución del proyecto también se han percatado de la existencia de «un vacío en la legislación para la donación de producto alimentario por parte de empresas no alimentarias, como organizaciones o asociaciones representantes del sector alimentario, aunque esta donación se haga en condiciones de seguridad. Esa laguna «reduce las posibilidades de donación, a pesar de que se cuente con las medidas adecuadas para ello».

Ni que decir tiene que, al igual que ocurre para las donaciones con destino al consumo humano, los alimentos que se destinan a los animales tienen que estar en buen estado y, si tienen fecha de caducidad, dados antes de que esta venza. Ni el envase roto o deteriorado, si se trata de productos envasados. Y que debe mantenerse a la temperatura adecuada a lo largo de toda la cadena. Y que debe estar garantizada la trazabilidad del producto, pudiendo recorrer el camino hacia adelante y hacia atrás del producto donado. Por eso que «se ha de recoger todo el proceso entre cada eslabón». Es decir, desde el proveedor, hasta la pescadería, el transporte y el centro receptor.

En este sentido, Fedepesca, en el estudio de viabilidad de estas donaciones, recomienda optar por la congelación del producto antes de su caducidad, dado que, además de extender su vida útil, «permitirá su distribución de forma segura». Eso también requiere contar con transporte acondicionado para mantener la temperatura estable de congelación de menos de 18 grados.

Otra de las recomendaciones que hace la patronal de pescaderos es elaborar un documento de exoneración de responsabilidad en el que se especifique la intención con la que se dona el producto y que no se responsabiliza de que el receptor no haga lo que debe hacer con el material, que no es otra cosa que alimentar a las tortugas. En definitiva, que la experiencia ha sido un éxito y «resultará fundamental para que esta actividad de donación pueda seguir en activo e, incluso, ser replicada por otras entidades».

Descuentos de última hora, otra forma de evitar el desperdicio

Los detallistas de pescado han encontrado en las aplicaciones móviles de lucha contra el desperdicio alimentario una buena forma de evitar que aquella mercancía que está acariciando el cubo de los desperdicios acabe finalmente dentro de él. Producto en buen estado pero que no ha entrado por el ojo del cliente o simplemente porque ese día al público se le ha dado por cocinar otra cosa y la demanda no ha absorbido la mercancía, se ofrece con descuentos en app como To Good To Go o Komefy (ahora Phenix Spain), con la que Fedepesca tenía un acuerdo.

Nair Luaces Vidal, de la pescadería coruñesa Cabo Vilán, es una de las detallistas que ha optado por esta vía para reducir el volumen de mercancía desaprovechada, aunque de todas formas «no suele ser mucha». Hace un par de meses visitó el local de la calle Cordonería un comercial de Toogoodtogo para animarla a inscribirse entre la relación de establecimientos de alimentación que figuran en la app. «Consulté en la lonja con otros pescaderos que sabía que estaban en la aplicación y me animaron», explica. Y finalmente incluyó su negocio para probar. «Beneficio económico no sacas, pues vendes por cinco euros lotes que en el mercado, en realidad, costarían 15 euros, pero no tiras producto».

Nair Luaces suele poner al rescate varios packs al día. Son sorpresa. El cliente no sabe lo que se va a encontrar. «Yo, lo habitual, es que ponga en cada pack tres productos diferentes. Estos días, por ejemplo, llevan choupa, bacaladitos, raya, mejillones, a veces, merluza...» Variado. Dependiendo de los caprichos de mercado.

En general, estos saldos «están teniendo una aceptación muy buena» y cada vez hay más personas que utilizan el servicio. Además, Luaces las orienta. Pongo tres productos y les digo qué deben consumir antes; por ejemplo, las parrochitas son de ayer así que es mejor que las hagas hoy, el resto puedes guardarlo para mañana. ¿Quizás se animaría el público más si en lugar de packs sorpresa fuese un producto concreto? «Creo que da igual, porque si llega algo que no les gusta se lo dan a un familiar o a amigos».