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Misteriosa desaparición de los peces

e. a. REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

El chivatazo de una inspección sanitaria vació de género tiendas y supermercados de la capital de China

15 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En China son de decisiones radicales. A finales del mes pasado, un día, de la noche a la mañana, el pescado fresco desapareció de tiendas y supermercados de Pekín, la capital de China. Ni en comercios de barrio, ni en hipermercados. Imposible encontrar género. La situación dio para abrir periódicos y copar espacios destacados en los medios de comunicación. Beijing News incluso ilustró su primera página con una trabajadora sin quehacer frente a una pescadería. La misteriosa desaparición de los peces desató especulaciones de todo tipo, desde conspiraciones internacionales hasta dudas sobre la seguridad alimentaria.

La realidad resultó ser menos novelesca de lo que apuntaron algunos medios y muy ligada a esa última hipótesis. Las autoridades sanitarias chinas habían alertado de que iba a haber controles sobre la calidad del pescado en las diez principales ciudades. Y el chivatazo de que era inminente el desembarco en Pekín, fue lo que provocó esa masiva desaparición del producto de los expositores.

«¿Qué medidas tomaría usted si supiese que las autoridades iban a comprobar las condiciones higiénico-sanitarias de su mercancía?», preguntaba China Daily. Pregunta retórica, pues la misma publicación respondía que «la mejor forma de afrontarlo era asegurarse de que todos los productos a la venta son de buena calidad y puede pasar cualquier inspección».

Pues en la capital china optaron por no arriesgarse. Y todos, absolutamente todos, optaron por no vender pescado. En mercados de abastos y cadenas de supermercados como Wal-Mart o Carrefour. Dónde fueron a parar, se desconoce.

Suspicacias

Ni que decir tiene que esa cuando menos curiosa reacción hizo saltar todas las alarmas, pues da a entender que no se deben estar haciendo las cosas demasiado bien en materia sanitaria.

Lo más chocante es que en otras ocasiones, en las que la Administración sanitaria (China Food and Drug Administration) avisó de que iba a realizar inspecciones, estas se saldaron sin problemas. Según datos recogidos por el China Daily, el año pasado, el 96,6 % de todos los productos de la pesca en Pekín pasaron las inspecciones y en el 2015, lo hizo el 95,9 %. Eso sí, con alerta previa. El incidente arroja luz sobre varios problemas de la producción pesquera de China, sobre todo la acuícola. La publicación digital Fis.com, especializada en asuntos pesqueros, extractó un reportaje de Bloomberg que analizaba el fondo del problema. Explicaba que un censo del Gobierno chino del 2006 localizó más de 200 millones de explotaciones acuícolas individuales. Desde entonces, ha habido alguna concentración, pero no la suficiente.

Además, según los medios de comunicación estatales, la gran mayoría de los peces que se venden en Pekín son de agua dulce y proceden de miles de estanques de propiedad independiente en provincias vecinas, algunos situados a una hora o dos de la ciudad. Y muchas de esas pequeñas granjas de acuicultura están situadas al lado de fábricas. Supervisar esos millones de pequeñas fincas es casi imposible, y los acuicultores lo saben.

Investigación periodística

La semana pasada, el periódico Beijing News informaba de que sus periodistas habían visitado granjas de peces cerca de la ciudad que rutinariamente burlaban la ley, incluyendo los requisitos de que las granjas rastrearan los fertilizantes y productos químicos que ponían en sus estanques. Alarmantemente, algunos productores dijeron que no comerían su propio pescado.