Flota y navieras sientan las bases para superar el boicot al comercio de tiburón
SOMOS MAR
La vía iría en la línea de la diferenciación del producto para verificar su sostenibilidad
19 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Ha ido bien». «No ha ido mal». Dos testimonios diferentes que de forma distinta transmiten optimismo. El que mostraron los armadores al término de la reunión que ayer mantuvieron en Bruselas con representantes de compañías navieras, oenegés y autoridades de la Dirección General Mare (DG-Mare) para analizar las trabas que han surgido en el comercio de tiburón.
La flota ha visto abrirse una puerta para superar el boicot al transporte de aletas y productos relacionados con los escualos que han adoptado por política empresarial 16 de las 20 principales compañías navieras del mundo, alentadas por la división de WWF en Hong Kong. Un bloqueo que afecta de lleno a la flota gallega de palangre de superficie, que tiene en el puerto de Vigo su base de operaciones, desde el que comercializa, clasifica y distribuye los escualos que captura. Si los espaderos han conseguido colocar sus productos en el mercado mundial ha sido porque no todos los operadores han recogido el guante de WWF Hong Kong y hay compañías que todavía acceden al transporte de tiburón. Pero cada vez es más difícil para los armadores gallegos enviar carne de marraxo y quenlla (tintorera) a Europa y a Sudamérica, donde tienen su mercado, y aún peor mandar la aleta a Japón, Hong Kong, China y California. Joaquín Cadilla, presidente de Orpagu (Organización de Palangreros Guardeses), evitó avanzar cuál es esa vía, en deferencia a sus asociados. Pero dio pistas de por dónde puede ir la solución a un boicot «que mete a todos no mesmo saco, ás flotas que fan finning e ás que non o fan, aos que pescan especies que están protexidas e aos que se dirixen a poboacións que están ben xestionadas», dijo. En ese escenario, la diferenciación parece el camino. Dar con una fórmula para hacer ver que el producto que ponen en el mercado el centenar largo de espaderos gallegos o de capital gallego es legal y procede de una pesquería sostenible. Porque esa es otra. Es cierto que hay especies de tiburón cuya supervivencia está amenazada, pero no es el caso ni de la quenlla ni del marraxo, al menos el dientuso, que son las variedades que captura la flota de Galicia.
Buena salud de los «stocks»
Precisamente los armadores acaban de recibir los datos del comité científico de la Iccat (Comisión para la Conservación del Atún Atlántico) -hoy tienen en Bruselas la reunión preparatoria de la cumbre anual de esa organización- y resulta que la situación del marraxo es buena y la de la quenlla, aún mejor, con la biomasa «moi por riba do rendemento máximo sostible (RMS)». Es más, Cadilla asegura que «hai máis agora que hai 30 anos».
Claro que esa bonanza hay que hacérsela entender más que a las navieras -que al fin y al cabo son soberanas para tomar sus decisiones comerciales y el transporte de tiburón, dicen, les acarrea más problemas que beneficios-, a las organizaciones ecologistas. En especial a WWF Hong Kong, que asimilan la aleta de tiburón al «tráfico de marfil ou aos colmillos de elefante, cando non é así». La flota comercializa desde Galicia un «produto legal», permitido por la UE, y «sostible». Ahora, a convencer.