Los trabajos realizados sobre las causas ambientales de las mareas rojas en las rías gallegas han permitido establecer que son los aportes de aguas continentales (reguladas por el régimen de lluvias) y la intensidad de los vientos de componente norte las dos grandes variables que las regulan principalmente.
La intensidad de los vientos permite afirmar que en las Rías Baixas, en los últimos cuarenta años, las nortadas han reducido su duración en una tercera parte, y su intensidad en un 40 %.
Esto lleva a que aumente el tiempo de renovación del agua en las rías, y por tanto a un mayor gradiente de temperatura en la columna de agua, lo que favorece la aparición de los dinoflagelados causantes de la marea roja, así como una estancia más prolongada de los mismos en las rías.
LLos trabajos realizados han permitido establecer que el tiempo de renovación del agua en las Rías Baixas es la variable ambiental que permite una mejor explicación de los cierres de explotación de las bateas. La aparición de fitoplancton tóxico en las Rías Altas también depende en gran medida de las condiciones meteorológicas, aunque esta dependencia no es la misma que en las Rías Baixas y una primavera lluviosa producirá grandes cierres por toxinas lipofílicas en verano, y un verano con intensos vientos del noreste producirá grandes cierres en otoño. En todo lo anterior existe un grado de incertidumbre mayor que el de los modelos meteorológicos, pero nos permite comprender una dinámica ecológica de importancia capital por el cultivo de mejillón y en menor medida por el marisqueo. Dinámica ambiental que incide en los beneficios, puesto que los ciclos del cultivo, y por tanto sus rendimientos, están asociados al propio ciclo biológico de los mejillones.
Es decir, los cierres habitualmente inciden en las épocas de mejores rendimientos del cultivo, lo que este año por el momento no es el caso, pues el mejillón todavía no ha completado la recuperación de su período reproductor.