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Un volcán con nombre de mujer

m.? h. ribeira / la voz

SOMOS MAR

SIMÓN BALVÍS

18 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Con Ermitas Pérez, expresidenta del marisqueo de Cabo, no se puede huir de la frase hecha: es genio y figura. Irreverente hasta límites insospechados, era capaz de ponerse a cantar una canción a pleno pulmón justo cuando el ambiente se cortaba en la lonja por el conflicto interno que se vivía y le tocaba pesar el marisco a alguna de sus detractoras. Capaz de pronunciar los insultos más groseros del mundo -por ejemplo, llamarle gatas en celo a las productoras que la criticaban-, nunca se paró ante nada. Posiblemente no haya en Cabo quien pueda decir que la hizo callar. Gobernaba en las playas con toda la mano de acero que podía, provocando siempre a quien la criticaba. Hay que reconocerle algunas cosas. Cuando su popularidad ya estaba por los suelos, tras años de crisis internas, logró superar una moción de censura. Y ni los furtivos le tosían. Puede que no lograse sacarlos de las playas, pero no la amedrentaban. Desde las elecciones, tras alejarse del poder, está de baja. Si ve a la patrona mayor vigilando con el coche del pósito, le grita que no sabe conducir. Lo dicho, calla, posiblemente, solo bajo el agua.