Planas ve inminente el cierre del acuerdo UE-Mercosur, pese al rechazo del campo

M. Cedrón | E. Abuín MADRID

GANADERÍA

El ministro Planas con su homóloga francesa Annie Genevard ayer en Bruselas
El ministro Planas con su homóloga francesa Annie Genevard ayer en Bruselas OLIVIER HOSLET | EFE

El ministro de Agricultura confía en lograr una mayoría cualificada, con cláusulas de salvaguarda activadas a partir de un umbral del 8 %, mientras las protestas contra el acuerdo continúan

08 ene 2026 . Actualizado a las 18:15 h.

Culminar, por fin, el acuerdo entre la UE y Mercosur es para el ministro de Agricultura, Luis Planas, una cuestión prácticamente personal. Lo es porque, como recordó ayer durante un encuentro en Madrid con periodistas para hablar de los objetivos de su departamento para el nuevo año, fue allá a mediados de los años noventa cuando Manuel Marín, entonces vicepresidente de la Comisión Europea, dio los primeros pasos para establecer una zona de libre comercio con los países latinoamericanos que integran esta alianza (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Y allí estaba trabajando Luis Planas, en su gabinete, «pasando muchas noches sin dormir». Tres décadas después, el titular de Agricultura cree que el acuerdo está cerca porque, como dijo, la UE está «en condiciones de alcanzar una mayoría cualificada que permita ratificar el acuerdo con Mercosur en los próximos días». Eso que Francia, y sobre todo sus agricultores y ganaderos, continúan oponiéndose al acuerdo. Ese rechazo también ha aflorado en España. En Cataluña e incluso en Galicia.

Este jueves ha habido cortes de carreteras en la A9, a la altura de Perpignan; algunos tractores se hicieron fuertes ante la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la puerta de Auteuil o la Asamblea Francesa y la mayoritaria Federación Nacional de Sindicatos de Explotaciones Agrícolas (FNSEA) acaba de convocar hoy una manifestación para el día 20 ante la sede del Parlamento europeo en Estrasburgo contra el acuerdo. En Galicia, en Ourense, los ganaderos han amenazado incluso que, en caso de ratificarse el convenio, «será la guerra».

Pero parece que Italia es la que tiene la sartén por el mango. Habrá que ver qué hace en la votación de este viernes sobre el porcentaje a partir del cual se aplicarán las cláusulas de salvaguarda aprobadas por Bruselas para proteger algunos productos agroalimentarios como la carne o los huevos. Lo que ha hecho el país mediterráneo es mover ficha al exigir un umbral de salvaguardia más estricto del 8% acordado finalmente entre Parlamento y Consejo. La propuesta inicial de la Comisión era que, para aplicar la salvaguarda, se superara el umbral del 10%, tanto en el volumen de importaciones de productos como la carne, las aves, los cítricos o el azúcar,  calculado sobre el volumen medio de los tres años anteriores, como en la bajada del precio de los productos foráneos con respecto al coste de los que se producen dentro de la UE. El Parlamento, en cambio, pidió rebajarlo hasta el 5%. Pero se optó por un índice de consenso del 8%, que ahora Italia quiere rebajar al 5%. En caso de que esos umbrales se sobrepasen, podrían bloquearse de manera temporal las ventajas comerciales para esos productos. La postura de España es que se apruebe el acuerdo, como repitió Luis Planas. 

Habrá que ver qué es lo que se decide este viernes durante la reunión de los embajadores de los distintos países de la UE. En caso de que lleguen a un acuerdo sobre el índice de salvaguarda, esta tendrá que comunicarse al Parlamento europeo, para luego ver lo que le encargan hacer al Ejecutivo comunitario. Fuentes consultadas por Europa Press aseguran que Ursula von der Leyen, podría viajar a Paraguay, país que ocupa actualmente la presidencia pro tempore del bloque sudamericano, para firmar el acuerdo el lunes o el martes.

 Eso alegraría a Luis Planas. Porque como no se cansó de repetir no tiene duda de que Mercosur «es una oportunidad para el sector agroalimentario, también para el aceite de oliva y para el vino» y no hay que verlo como una amenaza: «Es un grave error verlo como una amenaza (...) es una oportunidad y los acontecimientos de los últimos días [en relación a lo ocurrido en Venezuela] refuerzan esa situación».