La Xunta da largas a batidas extraordinarias mientras crece la desesperación entre los ganaderos

Medio Ambiente mantiene que la población del animal en esa franja de la costa es «estable»


viveiro

La Xunta de Galicia continúa sin confirmar si autorizará o no la realización de batidas excepcionales contra el lobo para prevenir ataques en montes de Viveiro. Hace varias semanas que ganaderos de la zona mantuvieron una reunión en Santiago con la directora xeral de Patrimonio Natural, Belén do Campo, y la xefa territorial de Medio Ambiente en Lugo, Margarita López, para solicitar medidas de control que pongan freno al repunte de reses muertas. Señalan que en los dos últimos años se han disparado los daños provocados por el cánido salvaje, y que la situación es desesperada. Sin embargo, desde la Consellería de Medio Ambiente reconocieron este viernes que aunque el tema «está sobre a mesa» todavía no se ha autorizado ningún tipo de control que contribuya a garantizar la viabilidad de las explotaciones agropecuarias a la vez que mantiene una población «estable» del lobo en esta franja de la costa mariñana.

El Plan de Xestión do Lobo en Galicia, que fue aprobado en el año 2008, contempla la posibilidad de autorizar controles como batidas, monterías o esperas, en colaboración con las sociedades de caza, y siempre bajo la «perceptiva supervisión» por parte los agentes de Medio Ambiente. Desde el departamento autonómico indican que la jefatura territorial de Lugo está «analizando» la situación, pero que hasta dentro varios días ?prácticamente seguro que no antes del mes de septiembre? los técnicos no tomarán una decisión.

Más reses muertas

Mientras, la desesperación de los ganaderos crece, como explica el presidente de la Comunidade de Montes en Mancomún de San Pedro (Viveiro), Francisco Goás. «Hai 15 días vimos un lobo a cen metros, ao pé das casas», señaló, antes de ofrecer datos actualizados sobre el número de animales que ha perdido en lo que va del 2019. A los 11 que contabilizaba a principios de este mes (tres vacas y ocho potros), hay que sumar dos más: «Un poldro e un becerro que me matou nas últimas semanas», señaló. En el 2018 había perdido 30 cabezas de ganado por la acción del lobo.

Y el caso de Viveiro no es excepcional, puesto que los ataques del lobo son prácticamente continuos en otros municipios mariñanos como O Valadouro, Mondoñedo o Xove. Vacas, caballos, ovejas y cabras que pastan en estado semisalvaje en las cumbres, pero también ejemplares que pacen en fincas valladas en las inmediaciones de núcleos habitados, se han convertido en alimento habitual del lobo; y este, «noutra estocada de morte para o rural», finaliza Galdo.

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