Tradición arraigada en Cerdido

AGRICULTURA

Son el grupo más numeroso de Galicia. Desde hace décadas, dos centenares de personas hacen guardia en el monte

26 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Lejos de disminuir, el grupo de vigilancia forestal más numeroso de Galicia, el de Cerdido, gana adeptos cada año. Así lo confiesa Paco Fernández, integrante de Promacer, la asociación de productores de madera del municipio, que promueve estos trabajos: «Se implican gentes de todas las edades, desde jóvenes a mayores».

El elevado volumen de personas (205) que, de forma voluntaria, hacen guardia en el monte de Cerdido durante el verano no es casualidad, sino tradición. Desde hace más de tres décadas, existe en el municipio la costumbre, entre los vecinos, de organizarse y velar por que la zona arbolada del término no acabe devorada por las llamas. Paco explica que estas tareas se suspendieron durante algún tiempo, hasta que fueron retomadas por Promacer.

Organización

La forma de organizarse en Cerdido es similar a la de otras agrupaciones. El grupo de vigilancia tiene la zona forestal del municipio dividida en tres áreas. En cada una, trabaja un equipo de dos personas, uno al volante de un vehículo, y otro, prismáticos en ristre. Hacen turnos tanto de día como de noche, todo depende del tiempo que haga.

De medios para vigilar las llamas, los de Promacer están bastante bien equipados. Cuentan desde este verano en el punto más alto del municipio, denominado O Coto do Ameneiro, con una caseta de vigilancia, desde la que pueden divisar cualquier foco que se produzca.

En esta temporada estival, el trabajo de vigilancia, señala Paco, «ha sido menos intenso que el año pasado, aunque nunca puedes estar relajado del todo». De hecho, debido al mal tiempo que predominó durante gran parte de julio y agosto, apenas se produjeron focos de incendios. Nada que ver con estas mismas fechas del 2006. «Fue horrible, no paramos en todo el verano», apunta.

Medio Rural les ha facilitado mangueras, lanzas y filtros para que puedan prestar apoyo, con las cisternas agrícolas, a las labores de extinción.