¿A qué esperamos?

AGRICULTURA

IN VICUS | O |

24 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

DE QUE Vigo es una ciudad con una larga trayectoria histórica dan testimonio fehaciente, desde los restos castreños de la ladera del Castro hasta el sarcófago medieval descubierto, hace unos días, cerca de la Concatedral. Surgida en una zona ribereña, de suave climatología, gran riqueza pesquera y agrícola y abundante agua potable, la pequeña urbe ha sobrevivido, a través de los siglos, hasta convertirse en la mayor ciudad de Galicia. Las diferentes crisis históricas y económicas y el aislamiento de la Península redujeron al mínimo su capacidad inversora hasta el inicio del período industrial de mediados del siglo XIX. Fue a partir de entonces, con el crecimiento de la economía impulsada por la burguesía catalana, cuando Vigo comenzó a experimentar un importante desarrollo urbanístico. Surgen en esa época, los edificios modernistas que, en proceso de rehabilitación desde hace unos años, constituyen el más bello ejemplo de la arquitectura de nuestra ciudad. Pero, si bien los edificios de Policarpo Sanz, Colón o García Barbón nos permiten presumir de arquitectura modernista, en el casco vello, edificios muy anteriores, sucumben al descuido, al abandono y a la ocupación ilegal. En la calle Real, por ejemplo, hay edificios de finales del siglo XVIII y principios del XIX, con escudos nobiliarios en sus fachadas que, por su valor histórico y artístico, merecen ser rehabilitados y, a los cuales, nadie se atreve siquiera acercarse. En lugar de constituir una fuente de ingresos, a través de los turistas que, cada vez en mayor número, llegan en los cruceros, es un foco de inseguridad. Sólo hace falta un poco de visión de futuro para recuperarlo. ¿A qué esperamos?