Daterra, patatas y cebollas producidas en Miño

La firma fue la primera en recibir, el pasado verano, el sello de calidad de la Reserva da Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo


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En Daterra aseguran tener corazón de patata y alma de cebolla. Esos dos productos son los que cultivan en Miño desde 1998, cuando Cristina Bañobre, tras licenciarse en la Universidade da Coruña, decidió retomar la herencia agrícola recibida y convertirse en emprendedora. «Me siento honrada de pertenecer a esta tierra y de trabajar con la tierra: por eso nuestras cebollas y patatas se llaman Daterra», asegura a modo de resumen.

 Su producción cuenta desde el pasado junio con el sello de calidad de la Reserva da Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, que abarca 17 municipios. La empresa fue pionera al conseguir ese reconocimiento y lo vinculan a que sus patatas y cebollas nacen en un entorno privilegiado, entre la marisma y el mar. Este marco paisajístico determina una producción en condiciones excepcionales, la cual concentra lo mejor del agua y la tierra gallega junto a la temperatura moldeada por el aire marino, indican desde la firma. «Por eso siempre digo que producimos patatas y cebollas marineras», comenta Bañobre.

Daterra cultiva patatas Kennebec y cebollas de la variedad chata de Miño, un tipo de cebolla autóctona que lleva el nombre del concello en que se producen y que los panaderos de Carral recomiendan para la empanada por su gran calidad, destacan desde la empresa.

Con el empuje que supone ser pionera en la certificación por la Reserva, Daterra continúa apostando por la innovación, «desde el respeto a la tradición» y este año tienen previsto comenzar a producir patatas y cebollas ecológicas. Además, para competir en un mercado que pide también facilidades para el consumo, ofrece ya patatas naturales envasadas al vacío en formato bajo demanda, desde las modalidades chip, a paja o panadera.

Desde Daterra se destaca que apuestan por productos y proyectos de alto valor añadido, calidad diferenciada y compromiso con el territorio, lo que configura su modelo empresarial. Su trabajo, puntualizan, es producir y seleccionar una a una cada patata y cada cebolla que llega al consumidor. Envasan con marca propia y comercializan directamente -en Galicia de la mano de Gadis- con la finalidad de salvaguardar la esencia del producto. «La idea de participar en todo el proceso, desde la semilla misma, es la mejor garantía alimentaria para obtener un producto saludable y con nombre propio», cree Bañobre.

El sello de calidad otorgado a Daterra por la Reserva da Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo exige el cumplimiento de los requisitos de calidad diferenciada, apuesta por el desarrollo local y compromiso con la sostenibilidad. «El sello es sinónimo de prestigio, pero también extraña una gran responsabilidad: la de hacerlo cada día mejor y superarse hasta lograr la excelencia», indica Cristina Bañobre.

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