Las sucesivas etapas constructivas mermaron el carácter pacego de su arquitectura En el lugar de «a Lagoa», perteneciente a San Miguel de Bendoiro, paraje conocido en la antigüedad por ser su entorno pantanoso, se levanta el solariego pazo, enclavado dentro de una gran propiedad, que tuvo su origen en una torre. El edificio sufrió a lo largo de las últimas centurias profundas transformaciones que desvirtuaron su arquitectura, no conservando elementos que atestigüen su primitiva fábrica. Pese a todos los cambios experimentados, constituyó una de las más nobles casas de la comarca, donde vivieron sin interrupción sus propietarios que se caracterizaron siempre por la hospitalidad y por el distinguido trato.
10 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El pazo se encuentra en la actualidad en proceso de rehabilitación para ser convertido en residencia de turismo rural, por lo que nos remitiremos a su anterior estado, dejando constancia de su arquitectura pasada. El edificio está compuesto por un cuerpo casi cuadrangular al que se adelantan dos crujías, albergando en su interior un patio que cierra por el frente un muro y la cara lateral de la capilla. El acceso es por un portalón, con vierteaguas sobre el dintel en el que se asienta el escudo, emplazado en un frontón (que debió estar antes en la fachada principal) con remate en peineta y decoración barroca de «estilo de placas» inspiradas en la marquetería y volutas estilizadas, rematada por tres pináculos de bola de arista, de influencia herreriana. Rebasado el portalón se pasa a un zaguán cubierto que da a un amplio corralón de carácter agrícola. A la izquierda hay unas escaleras de cantería adosadas al muro lateral de la capilla que conducen a un corredor cubierto, cuyo extremo termina en una arcada semicircular con balaustrada pétrea, que da al naciente. El corredor está compuesto por tres arcos de medio punto, dos de ellos cerrados con antepecho de balaustres barrocos.
