Cómo las semillas del diente de león pueden convertirse en la clave para controlar la maleza

M.C. REDACCIÓN

SOMOS AGRO

Tras la floración las semillas de diente de león quedan sujetas a una especie de paracaídas
Tras la floración las semillas de diente de león quedan sujetas a una especie de paracaídas

Un equipo internacional en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) propone una nueva vía para la gestión de especies vegetales invasoras

13 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Quién no ha jugado de niño a soplar esas bolas algodonosas en que se convierten las flores del diente de león? Pues ahí en las semillas que esparcen esa especie de paracaídas que inundan el aire después de soplar podría estar la clave para controlar la maleza o las especies invasoras que traen de cabeza a quienes gestionan fincas. Porque el diente de león, una planta nativa de Europa, ha llamado la atención de un equipo de científicos internacional por ser capaz de adaptarse tan bien al medio como quien cambia de ropa en función de clima, del frío o del calor. Este poder de colonización ha servido de base a un grupo de científicos de Chile, España, Reino Unido, Sudáfrica, Estados Unidos y Argentina, entre los que están investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), para abrir un nuevo camino que permita una mejor gestión de especies invasoras. El resultado de sus trabajos acaba de publicarse en la revista Nature Communications. Ahí muestran como el endomicrobiona [conjunto de microbios presentes en las semillas] puede ser la clave para controlar una planta que se ha convertido en invasora en otros continentes. No solo eso porque del mismo modo que esa puede ser la vía para gestionar el diente de león, también puede serlo para otras plantas que pudieran llegar a convertirse en peligrosas al proliferar en ecosistemas que no son el suyo. Entonces podría controlarse la maleza manipulando el endomicrobiona de semillas.

Lo primero que hicieron los investigadores fue recolectar semillas en ecosistemas mediterráneos de cinco continentes. Las cultivaron durante cinco generaciones y aplicaron fórmulas como el uso de antibióticos o fungicidas para reducir su endomicrobioma. De este modo comprobaron, como explican desde el Museo de Ciencias Naturales en un comunicado,  que en aquellas semillas donde «no se inhibió el microbioma, había una mayor tasa fotosintética, mayor producción de flores y semillas, y más capacidad competitiva para desplazar especies vegetales nativas, lo que aumenta sus posibilidades para invadir nuevos territorios». 

En este sentido el  el profesor Marco Molina-Montenegro de la universidad de Talca (Chile) explica que «hemos comprobado como su asociación funcional con microorganismos simbiontes es, en gran medida, responsable de la trayectoria evolutiva del diente de león y de su éxito colonizador, al volverlas capaz de adaptarse a nuevos ecosistemas en pocas generaciones». Y añade: «Podemos pensar que el éxito de invasión del diente de león responde a una estratégica similar a la del Caballo de Troya, donde una vez que las semillas llegan a un nuevo ecosistema, son los microorganismos ocultos en su interior los que hacen el trabajo biológico que determina el éxito de la planta».

No solo estudiaron eso. También se fijaron elos compuestos alelopáticos que manejan la interacción de competencia entre plantas nativas que viven al lado del diente de león. Analizaron los genes tolerantes al estrés.... para entender mejor los mecanimos de las plantas y cómo pueden competir con la flora autóctona del medio al que llegan.