La ciencia de ver, o no, eclipses totales de Sol

Borja Tosar ASTROFÍSICO Y DIVULGADOR

SOCIEDAD

Eclipse de Sol parcial en Sudáfrica este pasado martes
Eclipse de Sol parcial en Sudáfrica este pasado martes Esa Alexander | REUTERS

22 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La primera vez que anoté en la agenda el eclipse fue en octubre de 1995, también fue la primera consulta que hice a un programa de astronomía. Introduje los datos para calcular cuándo se produciría el siguiente eclipse total de Sol en Sarria y en menos de un segundo la pantalla mostró el resultado: el 12 de agosto de 2026 a las 20 horas, 28 minutos y 9 segundos. Un poco decepcionante la espera de 30 años. Por otra parte, reconfortante saber con menos de un segundo de precisión cuándo iba a pasar. La predicción de eclipses es exacta; es algo parecido a disparar un cañón: si lanzamos dos proyectiles con diferente ángulo, pero del mismo peso y con la misma carga de pólvora, caerán los dos a una distancia parecida, más diferente cuanto mayor diferencia de ángulo de disparo ajustemos; es lo que llamamos un sistema lineal: el resultado es tan distinto como sea la variación de una de las condiciones iniciales, por lo tanto, predecible con exactitud.

Pero no solo de los astros depende que podamos ver el eclipse, también debe estar despejado. Sabiendo la fecha, investigué qué probabilidad tendría de estar despejado ese día; el resultado, poco útil: un 50 %, puede que sí o puede que no. Incluso hoy, con superordenadores y treinta años de avances en modelos atmosféricos, no tenemos claro si estará nublado y nos perderemos el fenómeno o lo podremos disfrutar a la hora exacta.

A diferencia de la mecánica celeste, la meteorología es un sistema mucho más complejo, con muchas variables y en el que una pequeña variación puede amplificarse cambiando completamente el resultado final. Es el efecto mariposa: una mariposa aletea en Brasil y, debido a esto, semanas después hay un tornado en Texas. Esta es una buena metáfora para explicar los sistemas no lineales, en los que una pequeña variación puede generar un resultado completamente diferente e inesperado, por lo tanto, difícil de predecir.

Afortunadamente, la meteorología mejora en el corto plazo hasta volverse útil; un par de días antes del eclipse tendremos pronósticos precisos de si vendrán cielos despejados o no y en qué ubicaciones. Entonces podremos planificar si verlo desde casa o desplazarnos a un sitio con mejor pronóstico.

Un eclipse total de Sol es el fenómeno más espectacular que se puede ver, quizás un poco de incertidumbre y que requiera un poco de esfuerzo sea justo para disfrutar de la visión más sobrecogedora que podremos ver en nuestras vidas.