Julio Iglesias, la vida de película del truhan denunciado por agresión sexual

G. Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

En Santiago, durante el Xacobeo 1993
En Santiago, durante el Xacobeo 1993 XOAN A. SOLER

El artista latino más importante de todos los tiempos se enfrenta a la denuncia de dos extrabajadoras, presuntas víctimas de abusos y trata en las casas del cantante. Se trata de la mayor polémica de un superventas de la música que siempre ha pisado en terreno controvertido en su relación con las mujeres

16 ene 2026 . Actualizado a las 18:01 h.

El icono musical ha caído. Considerado el cantante español más importante del mundo, Julio Iglesias se enfrenta a su peor momento. También al que podría tener más consecuencias.  Dos exempleadas denunciaban el martes al artista (aunque la querella se presentó el 5 de enero), por agresión, acoso sexual y trata. Una demanda, a través de la organización Women's Link, que relata los abusos de los que presuntamente fueron víctimas en las casas del artista en República Dominicana y Bahamas. «Según su testimonio, el denunciado las habría agredido y acosado sexualmente, habría revisado regularmente sus teléfonos móviles, les habría prohibido salir de la casa donde trabajaban y les habría exigido jornadas laborales de hasta 16 horas al día, sin días de descanso y sin contrato». Presuntamente, se seleccionaba a las trabajadoras por su físico a través de fotografías e incluso se veían obligadas a pasar por exámenes médicos, como pruebas del VIH o clamidia.

Las denunciantes mantienen que ahora hacen público lo vivido «para que ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos por parte de él».

La historia ha dado la vuelta al mundo y este viernes el propio cantante se pronunciaba por primera vez y de forma directa. Lo hacía a través de su cuenta en Instagram con un mensaje en el que niega haber «abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer».

Más allá de las palabras, la maquinaria de la Justicia está en marcha y la Fiscalía tomará declaración en calidad de testigos protegidos a estas dos mujeres.

 Éxito

Julio Iglesias es uno de esos pocos fenómenos que lleva el título de artista global. Seis décadas de carrera y más de 300 millones de discos vendidos le avalan como el artista latino más importante de la historia. También su personalidad extrovertida, siempre relacionada con su controvertida relación con las mujeres. Como recuerda Fernanda Tabarés en Las 3.000 de Julio, este gran mito de los 80 y los 90 aún conserva el popular «título» de haberse acostado con 3.000 mujeres. Un chisme que él mismo dejó correr porque colmaba su vanidad y que ha crecido como una bola de nieve. Lo publicó hace muchos años el Daily Mirror y ya entonces daba a su representante una orden tajante: «Ni se te ocurra desmentirlo».

Con su padre, el doctor Iglesias Puga
Con su padre, el doctor Iglesias Puga

Los inicios

Julio José Iglesias de la Cueva nació en Madrid el 23 de septiembre de 1943. Julito, como le llamaban de niño, es el hijo mayor de Charo de la Cueva y Perignat y del conocidísimo ginecólogo, Julio Iglesias Puga, fallecido en el año 2005. Conocido como «Papuchi», fue quien depositó en su hijo sus raíces ourensanas, esas que alumbraron el mítico tema Un canto a Galicia.

El joven Julio, que nunca se caracterizó por tener una gran voz, iba en realidad para futbolista. De niño solo pensaba en jugar al fútbol, a ser posible en el equipo blanco, y estaba seguro de que iba a triunfar. A principios de los 60 fue portero del Real Madrid en categorías inferiores, pero en 1962, un día antes de su cumpleaños, un accidente de tráfico marcó su vida. 

Julio salió caminando por su propio pie del coche, pero a los cuatro meses le apareció un coágulo, que lo dejó postrado en una cama sin movilidad de cintura para abajo. Su padre movió cielo y tierra para que lo vieran los mejores médicos, que descubrieron que el tumor que tenía en la espalda era operable. «Apenas podía mover los dedos de los pies, y me convertí en una persona enclaustrada en una cama, sin ninguna posibilidad aparente, en mi mente por lo menos, los tres primeros meses de una recuperación rápida. Llegué a pensar que no tenía solución mi vida», dijo el cantante.

Como historia popular se ha contado que, precisamente postrado en la cama, un enfermero que le veía escuchando la radio, le regaló una guitarra, que usó de forma incansable su tiempo de reposo. El joven encontró su refugio en la música, y empezó a escribir y a componer canciones, y enseguida se proyectó como un cantante de éxito, al que la suerte también le sonrió

Con La vida sigue igual ganó el Festival de Benidorm en 1968. No lo sabía, pero había nacido una estrella. Su primer álbum, Yo canto, llegó al año siguiente y en 1970 representó a España en Eurovisión con Gwendolyne, una canción que le abrió las puertas del mundo y que estaba inspirada en una joven francesa con la que tuvo una relación a los 20 años. Su hija Chábeli contó que le quitaron los bolsillos del traje que llevó al certamen, porque solía esconder las manos para luchar con su timidez.

En casi 60 años se convirtió en un artista global y lo ha conseguido en gran medida gracias a su carisma. A sus 82 años, ha publicado más de 80 álbumes y cantado en 14 idiomas. Julio Iglesias tiene en su haber todo tipo de premios y reconocimientos entre ellos a la Legión de Honor francesa.

Dice su entorno, que si algo le ayudó en su trayectoria fue su ambición desbordante. Su éxito le llevó a codearse socialmente con Diana Ross o Frank Sinatra. Hasta Michael Jackson llegó a hospedarse en su casa de Miami.

Julio Iglesias e Isabel Preysler
Julio Iglesias e Isabel Preysler

Personal

Julio Iglesias se casó en 1971 con Isabel Preysler, con quien tuvo tres hijos, Chábeli, Julio Jr. y Enrique. «A Julio le conocí en una fiesta, pero me había llamado un amigo suyo para decirme que me había visto en otra fiesta y que me quería conocer. Allí le encontré, encantador, lleno de vida, un señor súper simpático. Me tuve que casar embarazada y eso fue durísimo porque no estaba preparada para ello y seguramente Julio, tampoco», dijo Isabel en una entrevista en El hormiguero.

La belleza de la joven filipina conquistó al artista, que más tarde confesó que fue «un amor a primera vista», como ha contado Pilar Eyre. 

«La pareja fue a disfrutar de un concierto de Juan Pardo, el cantante más famoso y atractivo de aquella época, y Julio sufrió un ataque de celos. Cogió a Isabel y la hizo sentarse de espaldas al escenario para que Juan Pardo no se percatase del atractivo de la joven. En la siguiente cita, en un concierto de José Feliciano, Preysler se disponía a sentarse de espaldas al escenario cuando Julio, rotundamente, le contestó: ‘No hace falta'. El cantante es ciego».

Un matrimonio, que duró siete años, y fue portada de todas las revistas, estuvo plagado de rumores de infidelidad del cantante a la socialité, como ella confiesa en sus memorias. Engaños que habrían empezado en su viaje de novios. La propia afectada comentó en varias entrevistas que fue consciente de los escarceos de su pareja. «Tú me pediste muchas veces que me casara contigo y yo te voy a pedir una única vez que me quiero separar de ti», le dijo ella como sentencia de aquella unión.

Aunque esa relación se rompió hace casi 50 años, ha quedado tatuada en la memoria popular. El cantante salió en defensa de su exmujer en una entrevista en Hola tras su ruptura con Mario Vargas Llosa. «El comportamiento del señor Vargas Llosa ha dejado mucho que desear. Un señor que ha convivido durante ocho años con una señora tiene que saber actuar y controlar cómo actúan las personas de su alrededor», sentenció.

Julio Iglesias, en una de sus actuaciones televisivas
Julio Iglesias, en una de sus actuaciones televisivas

Estados Unidos

Julio se fue a Miami y su ya exmujer se quedó con los niños en España. Tanta fue la distancia que le convirtieron en un padre ausente. «La sensación de fracaso familiar perdura en mi alma. Pero mis hijos están protegidos por una buena mamá», explicaba entonces desde Estados Unidos. 

La mudanza a los Estados Unidos le trasladó también al epicentro de la industrial musical, donde firmó un contrato millonario con la CBS, la discográfica del momento. Llegó a ser número uno en más de 50 países a la vez, y conquistó el mercado americano, algo realmente complicado entonces. «Superstar, superstar no soy, pero lo voy a ser», dijo en su día.

Si Isabel Preysler fue una de las mujeres de su vida, no es menos importante Miranda Rijnsburguer, su actual esposa, con quien se casó en el 2010 tras diez años de relación. Juntos han tenido cinco hijos, Miguel, Rodrigo, Victoria, Cristina y Guillermo. Ella es la discreción, pero en su vida más íntima, es la auténtica gestora de sus inversiones, con importantes activos inmobiliarios en Miami y República Dominicana. 

Durante su relación con Vaitiare
Durante su relación con Vaitiare

Redes

Carne de meme, el artista español ha sido un auténtico símbolo sexual. Entre sus matrimonios, no ocultó sus numerosas relaciones bien retratadas por el papel couché. La modelo Virginia Sipl, la actriz y cantante Sydney Rome, Giannina Facio, Priscilla Presley o Vaitiare fueron solo algunas de sus más o menos duraderas parejas.

Al margen de su vida personal, sus declaraciones y actitudes sobre y con las mujeres, sobre todo en los 80 y los 90, no pasan el corte de la sociedad actual. Precisamente al hilo de esta reciente denuncia, se ha convertido en viral una grabación del año 2005 en la que Julio Iglesias besaba a la presentadora argentina Susana Giménez durante un programa en Telefé.

No era la primera vez que el artista toqueteaba o dirigía comentarios inapropiados hacia una compañera. A la periodista Ana María Alvarado le dijo aquello de «¿No te prefieres sentar en mis piernas?», mientras posaban para una foto. A Inés Moreno le hizo también insinuaciones durante una entrevista y así casi hasta el infinito. ¿Era una pose y el comportamiento de un latin lover global o mostraba su auténtica personalidad? En cualquier caso, imposible tolerarlo hoy en día.

En Santiago, durante el Xacobeo 1993
En Santiago, durante el Xacobeo 1993 XOAN A. SOLER

 Canto a Galicia

La relación emocional de Julio Iglesias con Galicia siempre fue una constante. Una historia de amor que le contagió su padre, el doctor Puga, nacido en Ourense. 

En 1972 publicó Un canto a Galicia, un auténtico himno para la emigración gallega y que nunca salió del repertorio de sus conciertos. La canción se presentó en el Pabellón de los Deportes de A Coruña. El madrileño fue telonero de Víctor Manuel, que en ese momento era mucho más famoso. «Forma parte total de mí desde que la escribí, es un homenaje a mi padre y es imprescindible en mi repertorio», señaló Julio, quien siempre tuvo muy presente la huella de su progenitor.

«Creo que no volví a ser tan feliz como en mis veranos de niño en Cangas. El olor a eucalipto, el agua transparente, las nécoras en aquella pensión O Pote […] Soy un gallego profundísimo; mis sentimientos y mi sensibilidad están mucho más cerca de Galicia que de cualquier otro lugar», recoge Blesa en su libro sobre su relación con esta tierra que ha visitado en numerosas ocasiones.

Muchos recuerdan también que Julio Iglesias fue embajador del Xacobeo 93. A Santiago llegó con Miranda como la estrella de las estrellas llenando la plaza compostelana.

Después, reunió a más de 30.000 personas en el Monte do Gozo, en el que fue su único concierto del año en España.

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Aunque posteriormente hubo otras paradas, siempre será recordado su recital en el 2002 en el San Froilán de Lugo. Una actuación en el Pazo dos Deportes, que fue un baño de masas. La polémica del momento, el precio de las entradas, entre 15 y 70 euros. «No tengo que ganar dinero ahora porque ya he ganado mucho», dijo asegurando que él no se llevaba ni un duro y todo obedecía a lo ambicioso de la producción. 

En el 2017 toda Galicia le vio en el programa Land Rober y hace menos de un año se hacía público que se había comprado una vivienda en Vilariño. Una propiedad de 1.500 metros, con piscina y lago artificial, en el concello de Piñor. «Vamos a ir este verano, yo me siento gallego», decía sobre esta adquisición a unos kilómetros de A Peroxa, la terriña de su padre

 Alejado de los focos

Poco se sabe de Julio Iglesias tras su último concierto, el del 2019 en Chicago. Tal ha sido su ausencia que en varias ocasiones se ha barajado que el artista tuviese graves problemas de salud, tanto de movilidad como cognitivos. El propio cantante desmentía el pasado abril su retirada de la música

Al cantante, que ha cultivado con denuedo su imagen de galán maduro, le molestó la publicación de imágenes en las que se le veía caminando con torpeza y apoyado en dos mujeres. «Me han matado mil veces, me han retirado unas veinte mil, me han enfermado otras tantas… Esta es la historia de siempre», decía.

Ahora su futuro es incierto. Tras unos meses ilusionantes preparando su documental para Netflix, Julio Iglesias está en el pozo. Habrá que ver qué caminos toma la Justicia. Otro asunto será su reputación. Como decía hace unas horas Tamara Falcó, que siempre le ha llamado «tío Julio», esto «no tiene buena pinta».