Galicia avanza hacia un clima extremo: Dos olas de calor, incendios explosivos y lluvias intensas en un mismo año
SOCIEDAD
El 2025 reflejó en la comunidad el contexto de cambio climático que vive el planeta
14 ene 2026 . Actualizado a las 10:56 h.Galicia avanza hacia un escenario de fenómenos meteorológicos extremos en consonancia con el contexto de cambio climático que vive el planeta. Quizás no tan intensos como en otras zonas, pero no se escapa de ellas. Lo ocurrido el pasado año es un ejemplo de lo que se venía anunciando desde hace tiempo y que tiene su reflejo en tres episodios clave: las olas de calor del verano, la virulencia de los incendios forestales y las fuertes y persistentes lluvias de noviembre, que acumularon litros por metro cuadrado un 180 % por encima de los valores habituales.
Olas de calor
Dos en el verano. Galicia registró dos olas de calor el pasado verano, una en julio y otra en agosto, cuando lo habitual es que ocurra una cada cuatro o cinco años. En julio se batieron récords históricos de temperatura en el 80 % de la comunidad, con el máximo absoluto de 42,8 grados registrados en Vilamartín de Valdeorras, mientras que en Ourense el termómetro subió en agosto a los 43,2 grados, aunque en este caso no se superaron los valores absolutos para la ciudad. Lo más significativo, sin embargo, fue la duración de estos episodios: el de agosto se prolongó durante 16 días.
Más llamativo aún fue el hecho de que estos episodios no fueron algo aislado, sino que vinieron precedidos de un junio extremadamente caluroso. Técnicamente ese mes no se vivió ninguna ola de temperaturas extremas, pero fue el mes más caluroso de la serie histórica de MeteoGalicia, iniciada en 1961. La temperatura media fue de 20,5 grados, lo que supuso una anomalía de 2,8 grados por encima de los valores habituales para estas fechas. En julio este incremento fue de 1,3 grados respecto a la media histórica y en agosto de 1,9.
Incendios
Cada vez más virulentos. Lo que ha sucedido este verano con los incendios forestales en Galicia encaja también con el guion de un contexto de cambio climático: serán cada vez más virulentos, explosivos y de una rápida propagación. La superficie quemada en Galicia en el 2025 ascendió a 118.966 hectáreas, con un total de 1.492 fuegos registrados, aunque el sistema Copernicus eleva la extensión afectada a más de 170.000 hectáreas. Pero lo peor sucedió en agosto, que concentró el 45 % de los fuegos y el 94 % del terreno afectado. Ahí entraron en juego los fuegos de sexta generación capaces de modificar la atmósfera y tan rápidos y potentes que liberan una energía superior a la que pueden combatir los medios humanos y materiales. Debido a la intensidad del calor acumulada en el suelo, los incendios generaron sus propias nubes de tormenta. El caldo de cultivo de este pavoroso escenario se fraguó con una primavera lluviosa que generó mucho matorral verde que con el intenso calor de junio se secó en un tiempo récord. Así se formó el combustible ideal para el fuego.
Lluvias
Más extremas. El 2025 estaba siendo un año relativamente seco en Galicia hasta que la situación empezó a cambiar de forma drástica a mediados de octubre y, sobre todo, en noviembre, cuando se registraron 422 litros por metro cuadrado, un 180 % más de lo normal, mientras que en zonas como la montaña de Pontevedra los registros subieron a 650 litros por metro cuadrado. O, lo que es lo mismo, en un mes llovió más que durante un año en comunidades como Murcia o Madrid. ¿Qué significa esto? Que el patrón de lluvias está cambiando, por lo que el orvallo tradicional está siendo sustituido por episodios de precipitaciones más intensas y concentradas, incluso de carácter torrencial. Habrá menos días de lluvia pero igual cantidad de agua, lo que aumenta el riesgo de inundaciones repentinas. En noviembre, la caída en Galicia llegó en forma de ríos atmosféricos: estrechas corrientes de aire en la atmósfera que transportan enormes cantidades de vapor de agua desde los trópicos hacia latitudes más altas.