RTVE culpa a Eurovisión y la UER de «someter a la organización a la mayor tensión interna de su historia»
SOCIEDAD
José Pablo López llega a la asamblea donde se debate el desacuerdo por la presencia de Israel asegurando que el colectivo está hoy «más condicionado por los intereses políticos y comerciales»
04 dic 2025 . Actualizado a las 18:16 h.La Unión Europea de Radiodifusión (UER) celebra este jueves y viernes en Ginebra su 95.ª Asamblea General, que reúne a directores generales y altos dirigentes de las organizaciones miembros de la UER en un encuentro decisivo para abordar las diferencias internas en torno a la participación de Israel en el festival de Eurovisión. Directores generales y altos dirigentes de las organizaciones miembros de la UER debaten sobre este asunto.
El presidente de RTVE, José Pablo López, que la semana pasada recalcó en sede parlamentaria que el veto por parte del ente público sigue vigente, ha asegurado este jueves que «la dirección de Unión Europea de Radiodifusión (UER) y Eurovisión van a someter hoy a la organización a la mayor tensión interna de su historia».
«Nunca se debería haber llegado a este punto», ha aseverado el máximo responsable de RTVE, en un comentario en la red social X previo a la Asamblea General de UER. El presidente de RTVE considera que «las sanciones a Israel por sus incumplimientos reiterados» en Eurovisión «se deberían haber adoptado en el ámbito ejecutivo y no trasladando el conflicto a la Asamblea».
«Hoy la UER será una Unión más condicionada por los intereses políticos y comerciales de un festival que no se han sabido o querido gestionar», ha manifestado José Pablo López, quien en su última comparecencia ante el Parlamento aseguró que la postura de España «no se ha visto alterada» y, por tanto, no participará en la próxima edición si Israel está presente en el concurso.
Junto a España -miembro del grupo de los cinco mayores contribuyentes a la UER conocido como Big Five-, otros cuatro países habían condicionado su presencia en el certamen del próximo año a la expulsión de Israel, aunque falta por conocer ahora su postura definitiva. Se trata de Irlanda (RTÉ), Eslovenia (RTVSLO), Islandia (RÚV) y Países Bajos (AVROTROS).
En cambio, Alemania se ha posicionado a favor de que Israel siga participando en Eurovisión 2026. De hecho, el canciller alemán, Friedrich Merz, considera que Alemania debería retirarse de la próxima edición si se excluye a Israel. «Creo que es un escándalo que se esté discutiendo siquiera. Israel tiene que estar allí», dijo en una entrevista a la cadena estatal ARD.
La Unión Europea de Radiodifusión dio a conocer hace unos días una serie de cambios en la normativa, aprobados por el Grupo de Referencia de Eurovisión y centrados en el voto, los jurados y los límites a las campañas de promoción, «diseñadas para reforzar la confianza, la transparencia y la participación del público».
«Hemos escuchado y hemos actuado», declaró entonces el director del festival, Martin Green, quien sostiene que «la neutralidad e integridad» de Eurovisión son de «suma importancia» para la UER, sus miembros y todo su público. Por su parte, los miembros de la UER, que se reúnen en la Asamblea General, deberán considerar este paquete de medidas y decidir si son suficientes para abordar sus «preocupaciones, sin someter la participación a votación».
En el caso de España, el presidente de RTVE ha asegurado que la «posición de RTVE no se ha visto alterada» respecto a la participación de Israel y cree que las medidas adoptadas «son un avance, pero no son suficientes y dejan sin sanción a Israel».
Sobre la carta abierta publicada hace unos días por el director de Eurovisión, Martín Green, realizó esta semana, asegurando que este es un «concurso cultural» donde «las televisiones y los artistas no representan a los gobiernos», José Pablo López lanzó una dura réplica: «¿Está planteando el regreso de las televisiones de Rusia y Bielorrusia al festival? Confío en que no, porque todos sabemos que si estas televisiones volviesen harían una utilización similar a la que ha hecho Israel, porque para ellos el concurso es mucho más que un concurso y tiene una derivada política muy importante».
En caso de salir de Eurovisión, Televisión Española no pagaría la cuota correspondiente por participar y, por tanto, no tendría los derechos de emisión, por lo que el festival del 2026 no podría verse en La 1. La edición del 2025 fue la más seguida en La 1 en 17 años. La gala final anotó un 50,1 % de cuota de pantalla, casi 6 millones de espectadores y más de 13,6 millones de contactos, lo que supuso un incremento de 9,2 puntos y cerca de un millón de espectadores con respecto a la pasada edición. Las votaciones lograron una media de 6,3 millones, un 59,7 % de cuota y 9,2 millones de espectadores únicos. Con estos resultados, tanto la gala como las votaciones lograron la mayor audiencia desde el 2022 y la segunda mayor cuota desde el 2008.
En los 37 países participantes, el festival sumó una audiencia de 166 millones de telespectadores, 3 millones más que en el 2024. La final logró una cuota de pantalla del 47,7 %, la mayor desde el 2004.
Eurovisión 2025 en Basilea generó casi 100 millones en beneficios
El Festival de Eurovisión de este año, celebrado en Basilea (Suiza), generó 91,2 millones de francos suizos (98 millones de euros) de valor añadido y conllevó un gasto 25 % menor al presupuestado por la televisión pública suiza SSR, según indicó este jueves la organización en un comunicado que recoge Efe.
Los 90.000 poseedores de entradas para el Festival de la Canción gastaron 25,8 millones de francos suizos (27,6 millones de euros) en alojamiento y 18,4 millones de francos (19,7 millones de euros) en desplazamientos, de acuerdo con un estudio realizado por la Alta Escuela de Gestión de Zúrich (HWZ) y Ticketcorner, en colaboración con SSR.
El estudio concluyó que unos 57,6 millones de francos (61,7 millones de euros) se quedaron en Suiza tras la celebración del festival en Basilea.
Además, la SSR había estimado un presupuesto adicional de 20 millones de francos suizos (21,4 millones de euros) para cubrir los gastos de la celebración de Eurovisión pero, tras los ingresos por patrocinios y la venta de entradas, los costes adicionales reales se quedaron en 15 millones de francos suizos (16,1 millones de euros), un 25 % menos de lo programado.
La edición celebrada en Basilea del 10 al 17 de mayo de este año atrajo a 500.000 visitantes y a 166 millones de telespectadores.