El 14,2 % de los adolescentes presentan síntomas de malestar emocional y el 7,4 % riesgo elevado de suicidio, según un macroestudio de Unicef y la USC, el mayor realizado hasta la fecha sobre el impacto de la hiperconexión digital en menores de edad
11 nov 2025 . Actualizado a las 17:59 h.A día de hoy, el 41 % de los niños de diez años españoles ya disponen de móvil propio y el 78,3 % de los alumnos de los últimos cursos de Primaria tiene presencia en alguna red social. Son datos del mayor estudio realizado hasta la fecha sobre el impacto de la hiperconexión digital en menores de edad, elaborado por Unicef, Red.es —entidad pública adscrita al Ministerio para la Transformación Digital—, el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática y la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Las respuestas de más de 75.000 estudiantes ofrecen una fotografía nítida de una generación cada vez más consciente de los riesgos de internet —desciende el uso del teléfono en clase y el envío de contenido sexual—, pero más ansiosa que nunca, expuesta a nuevas formas de violencia. Estas son sus principales conclusiones, presentadas este martes en un acto que ha clausurado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez:
edades muy tempranas
El «smartphone», eje de la socialización infantil. Los diez años son actualmente la edad media de acceso al móvil en España —a los 12, lo tienen el 76 %—, lo que implica un importante cambio estructural: la infancia española juega, se comunica y aprende a través de un dispositivo que ha dejado de ser un objeto adulto para convertirse en su ventana al mundo, en el eje de su socialización. La falta de límites y el mal ejemplo por parte de los adultos aumenta el riesgo.
redes sociales en primaria
Nueve de cada diez adolescentes, en plataformas. El 92,5 % del alumnado español está registrado en al menos una red social, y el 75,8 %, en tres o más. Ya en los dos últimos cursos de Primaria, el 78 % tienen presencia digital activa. Las plataformas más usadas son WhatsApp, YouTube, TikTok e Instagram. Y aquí no solo se consume contenido: los algoritmos moldean al que observa al otro lado de la pantalla, lo convierten en producto, advierten los autores del macroestudio. Las redes ofrecen identidad, pertenencia y expresión, sí, pero también comparaciones constantes, exposición a discursos de odio y modelos irreales de éxito y belleza.
Revisar el móvil del otro
Uno de cada tres ha sufrido violencia digital por parte de su pareja. El 31,3 % de los menores que tienen o han tenido pareja aseguran haber sufrido de manera frecuente algún tipo de manifestación de lo que se conoce como cyberdating violence. La revisión no consentida del móvil, las amenazas, los chantajes, la difusión de información o imágenes privadas y la vigilancia del otro a través de su actividad en las redes sociales son algunas de sus formas. La prevención de la violencia machista debe empezar en los entornos digitales, instan leste informe. El control a través de la tecnología parece haberse normalizado entre los más jóvenes, donde el amor se confunde con posesión. Facilitar contraseñas al otro se percibe, por ejemplo, como una muestra de confianza, cuando en realidad exigirlas es un mecanismos de poder y darlas, un acto de sumisión.
uso problemático
Más de la mitad manifiestan la necesidad de desconectar. El análisis también aborda el uso problemático de las redes sociales, «un patrón de uso desadaptativo, con una conexión excesiva y poco controlada, que interfiere en la vida cotidiana, pudiendo llegar a generar un malestar clínico significativo». Se manifiesta en la necesidad constante de estar conectado y la presencia de síntomas emocionales negativos cuando no se accede a estas plataformas. Más de la mitad de los adolescentes españoles han comenzado a manifestar cierto apremio de desconexión. El 14,2 % presentan manifestaciones psicológicas negativas y el 7,4 %, riesgo elevado de suicidio. Hasta el 6,5 % de los chicos de entre 12 a 20 años han intentado quitarse la vida. En torno a uno de cada cuatro chavales reconocieron haber sentido recientemente nerviosismo o temblores, y perdido el interés por las cosas. Se sienten tristes, tensos o alterados; más del 15 % creen que no valen nada, carecen de esperanza en el futuro, están asustados y sufren dolores en el pecho.
porno a los 11 años
El 10,1 % de los menores consume pornografía de forma habitual. Según el estudio Infancia, adolescencia y bienestar digital. Una aproximación desde la salud, la convivencia y la responsabilidad social, el primer contacto con el porno se produce de media a los 11 años, y solo en uno de cada tres casos, de manera fortuita. Casi la mitad de los menores españoles buscan este tipo de contenidos «para masturbarse», sobre todo los chicos; en el caso de las chicas, la principal motivación es la «curiosidad». El 10,1 % de los niños y adolescentes consume porno de forma habitual. Esto les lleva a tener una imagen distorsionada del sexo y a presionar a otras personas para realizar determinadas prácticas. A casi el 40 % les ha empujado a usar la violencia en sus relaciones.
Quienes usan el móvil en la cama duplican el consumo de porno y el contacto con pederastas
Los adolescentes españoles que utilizan habitualmente el móvil en la cama son quienes más peligros corren en el mundo digital debido al uso sin control adulto de internet y las redes sociales. Es un clarísimo comportamiento de riesgo. Consumen el doble de pornografía que el resto de sus compañeros y los pederastas contactan con ellos dos veces más que con los demás chicos.
Trato con desconocidos
El 14% de los adolescentes han llegado a quedar físicamente. Casi seis de cada diez niños y adolescentes confiesan que hablan con desconocidos en las redes —el 14 % han llegado a quedar físicamente con ellos—, uno de cada diez sufre presiones para que envíe vídeos o fotos de carácter sexual y un 25 % reciben mensajes sexuales.
el fenómeno Onlyfans
Casi dos de cada diez menores de 16 años tiene cuenta. OnlyFans es una plataforma de suscripción en la que cualquiera puede publicar vídeos y fotos, normalmente de carácter sexual o erótico, y cobrar por ellos. Quien se suscribe a ella, paga por ese contenido, que es exclusivo. «Son más chicas las que producen y más chicos los que consumen», explica uno de los encuestados. El 8,6 % de los adolescentes españoles conoce a alguien de su entorno que ha ganado dinero en esta red social y casi dos de cada diez menores de 16 años tiene una cuenta abierta. El informe vincula estos datos con la creciente normalización de la exposición del cuerpo y la búsqueda de ingresos rápidos a través de la sexualización. La frontera entre consumo y producción de contenido erótico, advierten los autores, se está difuminando peligrosamente.