La emotiva despedida en pleno vuelo de un piloto a su compañero fallecido: «Nunca te irás porque todavía sigues mirándonos desde ese cielo azul que para ti ya es eterno»
SOCIEDAD
Nacho Sobremazas ya se había hecho viral el pasado marzo con un mensaje en el que animaba a otro comandante, Mario Masi, en su lucha contra en triple cáncer: «Mucha gente le buscó en las redes como un ejemplo de integridad, de fuerza, de lucha... que era lo que él era ante esa enfermedad»
04 ago 2025 . Actualizado a las 12:19 h.«En marzo di un mensaje en este avión a un compañero mío, Mario Masi, comandante de Iberia que enfrentaba una enfermedad muy grave». Con esta frase, en pleno vuelo y a punto de aterrizar en Madrid, comenzaba el piloto Nacho Sobremazas su particular despedida a un compañero, fallecido debido a un triple cáncer.
«Me gustaría de alguna manera que este mensaje fuera un homenaje a él. Por la lección que nos ha dado a todos los compañeros de Iberia a mucha gente que lo ha seguido en las redes», continuó el piloto, que en marzo ya le había dedicado unas palabras a su compañero: «Ese mensaje se viralizó y mucha gente le buscó en las redes como un ejemplo de integridad, de fuerza, de lucha... que era lo que él era ante esa enfermedad».
Así, el piloto de Iberia aprovechó la ocasión para despedirse de su compañero con palabras de esperanza para quienes luchan contra la enfermedad: «Sé que él no querría que yo diese un mensaje triste aquí, sino un mensaje de esperanza porque así eran su corazón y sus palabras. Pura esperanza para los que afrontan esa palabra maldita, cáncer. Y sé que aquí en el avión la mayoría de ustedes conoce a alguien, familiar o no, que está afrontando esos momentos».
El mensaje que Mario querría dar
Las emotivas palabras del comandante, sin embargo, no se limitaron a una despedida. Y quiso compartir con los pasajeros las palabras que Mario habría verbalizado por el micrófono. «Para ti nunca existió la palabra se acabó, sino una muy especial: todavía. Y sé que para aquellos que están en la lucha les dirías algo así: todavía hay hombres y mujeres que no se doblegan, porque se entregan, porque arriesgan, porque no quieren estar quietos y aguantar, porque cada día se levantan con ese deseo tan especial de querer lo que no cabe en lo regular, lo que no se comprende con un manual, lo que te lleva a agotar como un loco todas las posibilidades».
«Todavía no, nunca uno está preparado para rendirse. Solo un minuto más, un día más, un año más. Todavía quieres descubrir cuántas lágrimas caben en tu rostro, descubrir el instante del lloro, la forma en que tu existencia se dilata, el milímetro donde la emoción empieza para superar el dolor, donde el miedo se hace coraje, donde la opresión se transforma en libertad», continuó Nacho Sobremazas ante un avión que se quedó en completo silencio.
«Todavía estamos aquí. Qué importa cómo va a ser el día, lo que voy a tener que soportar, el dolor que venga, si al final del día llega la noche y en el descanso del guerrero todavía puedo gritarle al mundo. Todavía estoy aquí y voy a apostar todo lo que soy cada día que vivo porque así y solo así sabré cómo vivir», concluyó, agradeciendo a su compañero la lección de vida que le dio antes de fallecer.
«Y tú, Mario, no te has ido ni nunca te irás, porque todavía sigues mirándonos desde ese cielo azul que para ti ya es eterno. Así que ahora solo tenemos que cerrar los ojos, y todo es tan bello y tan real que, aunque para nosotros el mundo cambie, esta vez todo es muy distinto porque al pensarte no hay ayer ni mañana, sino todavía. Vuela hacia el sol querido comandante», se despidió, finalmente, antes de que el silencio del avión fuese sustituido por aplausos.