El banco que mira al fin del mundo

SOCIEDAD

ana garcia

Igual que el cabo da Nasa se abre paso en la ría de Corcubión, el banco azul allí asentado lo ha hecho entre los lugares más visitados del municipio. Sus privilegiadas vistas recompensan la breve caminata

10 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La Costa da Morte está de moda. Así lo dicen los registros turísticos que en los últimos años no han parado de crecer con la llegada de más y más visitantes. Curiosos que anhelan conocer una de las zonas más vírgenes de todo el territorio gallego que, aunque ha crecido a nivel de infraestructuras, sigue destacando por sus recónditos parajes en los que el individuo se puede sentir totalmente integrado en la naturaleza. El banco azul de Corcubión es uno de esos lugares. Situado en el cabo da Nasa, de la parroquia de A Redonda, es desde hace más de un año, cuando el Concello decidió colocar allí el asiento y pintarlo del color del mar, uno de los sitios más visitados en todo el municipio. Y eso que como todo secreto, está bien escondido.

La forma más sencilla de dar con él es seguir la carretera local AC -445 en dirección a Fisterra, tomando el desvío a la izquierda en el Campo de San Roque para incorporarse a la CP 2801. Tras pasar el albergue, en menos de un kilómetro, se llega a la aldea de Redonda, en la que se debe tomar la bifurcación que hay de frente a la derecha, hasta llegar a la iglesia románica de San Pedro, construida a finales del siglo XII. Allí comienza el camino a pie.

El inicio del sendero está a diez metros de la entrada al espacio de la ermita, y dirige al caminante hacia el mar. Pinos, carballos y loureiros embellecen una ruta de unos diez minutos bajo la banda sonora que entonan varias especies de pájaros. Una ruta, además, que no esconde en ningún momento la fabulosa ensenada de A Redonda. Después de recorrer menos de dos kilómetros, un extenso pinar da acceso a la pequeña península que forma el cabo da Nasa para incrustarse en la ría de Corcubión. Es como, si de repente, al visitante le abriesen las cortinas para poder apreciar todo lo que le rodeaba. Y allí, en el límite, solitario, el banco azul aguardando.

Ya reposando, las vistas son tan hermosas como variadas. A la izquierda, además de la línea costera corcubionesa, se aprecian los dos faros Carrumeiro, el Chico o nuevo, y el Grande o viejo. Entre ellos se emerge como un gigante dormido el monte Pindo. En diagonal, al fondo de las Illas Lobeiras, se aprecia Lira, en donde termina la enorme playa de Carnota, y más al fondo se puede llegar a contemplar hasta Corrubedo, aunque los cielos tienen que estar despejados. En frente solo se divisa un mar interminable y a la derecha, el fin del mundo. El banco es, quizás, el mejor observatorio de la Fisterra oriental, con vista privilegiada al arenal de A Langosteira y al Faro, uno de los mayores enclaves turísticos de toda Galicia.

Un entorno envidiable

El que llegue hasta el banco no se debe quedar ahí. De seguir por la CP 2801 encontrará el Faro C, con otro banco muy apetecible, y el Castelo do Cardeal, desde el que se accede a una cala que nada tiene que envidiar a las mejores de todo el país, sobre todo cuando está de marea alta. Además, es una zona propicia para las rutas de senderismo, con recorridos que bordean la costa por debajo del faro y que llegan a conectar con el Camiño de Fisterra. Un tesoro, ya en superficie, de los muchos que guarda la primera de las Rías Baixas, la de Corcubión.