Conectados contra el cáncer de mama

Las redes sociales unen a pacientes de distintas partes de España, que cuentan sus experiencias

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Idoia Miranda, Mirella López, Lidia Pérez y Márius Soler, cuatro rostros de la enfermedad
De izquierda a derecha y de arriba abajo: Idoia Miranda, Mirella López, Lidia Pérez y Márius Soler, cuatro rostros de la enfermedad

lugo / la voz

Cuando a la lucense Mirella López le dijeron que tenía cáncer de mama no imaginó que las redes sociales la conectarían con pacientes de todos los puntos de España. A través de Instagram conoció a mujeres y hombres que también estaban atravesando la enfermedad y con ellos creo una red de apoyo.

Ahora, Mirella está en tratamiento preventivo, pendiente también de unas pruebas del cáncer de colon, que se llevó la vida de su madre y de su hermana. Sin embargo, se muestra optimista, «si hay algo, lo habré cogido a tiempo», cuenta la lucense, que pone el foco sobre la importancia de la prevención y de la autoexploración. Quizá fue esta anticipación la que le permitió recuperarse de su cáncer de mama. Un día, al llegar del gimnasio notó un dolor en el pecho. Tiempo después le dijeron lo que en parte esperaba. La operaron el 12 de enero de 2016, pero no le quitaron el pecho ni se sometió a quimioterapia porque no tenía metástasis ni ganglios afectados.

Mirella hizo frente a su cáncer con el apoyo indispensable de su familia, pero fueron las redes sociales las que la conectaron con personas que se convirtieron, con el tiempo, en confesores nocturnos en noches de insomnio. «Me han ayudado mucho y ni siquiera los conozco en persona, pero me siento muy identificada con todos», explica. Ella espera que se invierta más en investigación y ha lanzado una petición al Parlamento para pedir que haya revisiones periódicas para la prevención del cáncer en Galicia sin que importe la franja de edad. Además, cree que la educación sanitaria en los colegios es fundamental para aprender a escuchar el cuerpo y saber cómo se hace una autoexploración.

Fue a través de Instagram como Mirella conoció a Idoia Miranda, una barcelonesa a la que le diagnosticaron cáncer de mama a los 36 años, en el 2018. Le hicieron una mastectomía radical en el pecho izquierdo y no quiso hacerse una reconstrucción. «Estuve investigando y sentí que no era algo que necesitase porque me haría perder más tiempo cuando yo solo quería hacer mi vida», cuenta. Esta mujer explica que algunos médicos no la escucharon y que los cirujanos le dejaron una pequeña piel colgando, «me trataron con paternalismo y con una actitud machista. Muchos piensan que las mujeres no podemos sentirnos bien con una sola teta», añade. Cuando se quitó el vendaje, tras la intervención, a Idoia no le costó verse sin un pecho. «Fui a ponerme una prótesis externa, pero pensé que si lo hacía, no volvería a verme bien, por lo que la guardé en un cajón y la terminé regalando», explica. Fue entonces cuando empezó la búsqueda de un sujetador para un cuerpo «uniteto», pero no lo encontró y creyó que era el momento de crearlo.

Entonces, habló con las chicas que forman parte de la comunidad teta y teta. Empezó así un proyecto de corazón. Hicieron dos modelos de sujetador bajo el nombre de Lola en un taller de Barcelona, gracias a una campaña de crowdfunding. Mandaron entonces un reto a las grandes marcas para conseguir financiación. Oysho, Mango y Carrefour ya se han puesto a trabajar. «En todo este proceso, las redes sociales han sido fundamentales, tanto para dar a conocer el proyecto como para entrar en contacto con compañeras de toda España. La red se hizo cada vez más grande», explica Idoia, que organizó el primer encuentro nacional para mujeres con cáncer de mama. Se tendría que haber celebrado en Barcelona en marzo y se habían apuntado más de 70 mujeres, pero el coronavirus lo anuló.

Buceando por Instagram, Mirella López también encontró a Lidia Pérez, una murciana de 32 años que ayuda a visibilizar la enfermedad a través de sus fotografías. A Lidia le dijeron que tenía cáncer de mama el día que cumplió 29 años. Fue entonces cuando su Instagram se transformó en diario. «Conté todo mi proceso y conocí a mucha gente a la que me abrí en canal. Te das cuenta de que alguien está pasando por lo mismo que tú», explica. Este joven pide a las mujeres que se tomen un minuto al mes para tocarse el pecho, «vale hasta con un tutorial de Youtube, explica». Ella, junto con otras tres personas creó la página notetapes.com y a través del hashtag #collagemama puso rostro a personas que tienen o han tenido cáncer de mama.

 Un 2 % de hombres

Mirella cree que es necesario visibilizar que el cáncer de mama también afecta a los hombres. Y así conoció a Màrius Soler, al que le diagnosticaron la enfermedad en 2017. Vive en Barcelona y tiene 46 años. En un primer momento, le dieron tres años de vida, ante un estadio cuatro. Sin embargo, una terapia dirigida consiguió estabilizarlo y un mes después de la primera sesión, el TAC ya desveló mejoras importantes. Màrius creó la Asociación de Cáncer de Mama Masculino para visibilizar una dolencia que afecta a un 2 % de hombres. «Pedimos inclusión. Queremos ayudar a los hombres a que dejen de tener miedo. Ante cualquier síntoma, deben ir al médico», explica. Además, cree que es fundamental apostar por la investigación. «Si me hubiesen diagnosticado hace 10 años, no estaría», sentencia.

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