Gregorio López: «Los parques tienen un gran valor, y con el coronavirus seguramente más»
SOCIEDAD
El servicio de Parques e Xardíns del Concello de Santriago, que dirige, trabajó a destajo para tener listas las zonas verdes cuando acabara el confinamiento
20 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Gregorio López Albardonedo fue, como él mismo explica, «un neno de aldea» con «alma de labrego» que muy pronto aprendió a mirar atento a todo lo hermoso que le rodeaba. Recuerda como su abuela jugaba con él a escarbar bajo el manto verde que cubría los campos «y sacaba un escarabajo o una miñoca y alucinaba porque todos los días pasábamos por encima de aquella hierba y no sabíamos que había todo eso allí debajo». Un amor por la naturaleza que le llevó hace ya más de treinta años a trabajar en el servicio de Parques e Xardíns del Concello de Santiago, departamento que ahora dirige con el cariño del que ama su trabajo y la sabiduría del que no ha parado de formarse en todo este tiempo. De hecho, Gregorio habla de jardines como Valdano de fútbol, con el manejo de palabra y la elocuencia de un auténtico filósofo.
La crisis del coronavirus ha hecho que, tras el duro confinamiento de casi dos meses, cuando por fin se ha permitido salir a pasear muchos redescubran el que es quizás, tras la Catedral y la zona monumental, el mayor valor de Santiago: sus parques y jardines. De hecho, Compostela es, tras Vitoria, la ciudad española con más zonas verdes por habitante. «La ciudad es un medio completamente antrópico y en el caso de Santiago no sabemos si es una ciudad que tiene jardines o un jardín que tiene una ciudad dentro», señala. Una cualidad que ha supuesto un gran valor añadido a la hora de poder sobrellevar tanta reclusión. «No es lo mismo estar confinado en unos pocos metros cuadrados que estar rodeado de verde. Eso lo cambia todo, cambia tus expectativas», argumenta.
Gregorio es un hombre enamorado de lo que hace y se le nota. «Decía un chino que si tienes la suerte de trabajar en lo que te gusta, eso no es un trabajo y yo tenga esa suerte», afirma. Durante el confinamiento, extremando las medidas de precaución e higiene, su departamento ha seguido al pie del cañón con la vista puesta en que todos los parques y jardines lucieran esplendorosos cuando los ciudadanos pudiesen volver a salir a la calle, y así ha sido.
El trabajo y el esfuerzo extra han valido la pena. Y López Albardonedo admite haber sentido «orgullo» al ver cómo lo primero que han hecho los compostelanos al poder salir a la calle ha sido disfrutar de los parques y jardines de la ciudad, como de los paseos del Sar y del Sarela, que son de los más concurridos junto a la Alameda. Pero hay muchos más. «El animal humano se quiere meter en los entornos urbanos, pero realmente somos víctimas de la biofilia. La naturaleza sigue estando con nosotros, que somos, salvando las diferencias, un animal más», señala para defender que el hombre, por muy urbanita que se haya vuelto, siempre necesita y necesitará el contacto con la naturaleza.
Y es que, relata, «los parques y jardines nos dan muchas cosas. Eliminan contaminación, nos dan una sensación de paisaje natural, suavizan las condiciones climáticas y te hacen ver la vida de otra manera. De hecho, la OMS así lo considera, porque los estándares de patologías tienden a bajar cuando tienes disposición de zonas verdes. Los parques siempre tienen un gran valor, pero ahora con el coronavirus seguramente más».
Además de por su extensión, con más de 20 metros cuadrados por habitante, las zonas verdes de Santiago tienen una gran diversidad botánica y florística. Un enorme patrimonio que los operarios municipales y de las empresas que trabajan para el Concello, todos ellos dirigidos y coordinados por Gregorio López, han cuidado y mimado. Ellos también merecen un aplauso.