La desescalada anima las comuniones

Melissa Rodríguez
melissa rodríguez CARBALLO / LA VOZ

SOCIEDAD

Ana García

Las bodas son las grandes perjudicadas por las restricciones que impone Sanidad

13 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre y octubre son los siete meses que mayor cantidad de eventos religiosos y civiles congregan, desde bautismos y comuniones a confirmaciones y bodas. Con la llegada del coronavirus, las celebraciones previstas para los dos primeros meses se tuvieron que suspender todas. El Gobierno permitirá que se empiecen a reanudar, si todo va bien, con ciertas restricciones como un número reducido de asistentes, el distanciamiento social y respetando las medidas higiénicas, con la entrada de la fase 1 de la desescalada, prevista para el 25 de este mes.

En base a estas circunstancias, muchos han optado por posponer definitivamente estas citas al próximo año. Lo cierto es que una buena parte siguen a la espera de ver cómo avanza la crisis sanitaria para tomar una decisión y otros han decidido seguir adelante con los planes, eso sí, adaptándose a los nuevos tiempos.

Las comuniones, sobre todo, y los bautizos y las confirmaciones, parece que se animan con la desescalada. Las bodas, en cambio, son las grandes perjudicadas por las restricciones que impone Sanidad.

Los restaurantes que centran su actividad en estos eventos son los negocios que más están acusando las consecuencias de esta situación, pero los sectores afectados son muchos: desde estudios de fotografías, a floristerías, peluquerías, tiendas de ropa, iglesias y más. Estas últimas y los locales de restauración están tratando de reorganizarse.

«Estamos tratando de aguantar as datas de xuño en diante, e propoñéndolles alternativas aos que estaban para abril e maio», comienza explicando el gerente del Restaurante Mesón A’Taberna en Montemaior, A Laracha, José Manuel Boquete, a lo que añade: «En xeral, no que se refire a eventos de rapaces, todo o mundo quere facelos polo tema de que despois os nenos crecen mais para quitarse de enriba a catequese. Si que nas vodas está habendo moitas cancelacións polo feito de que son moitos invitados e, en numerosos casos, veñen de fóra, de outras provincias ou comunidades, cando aínda non se sabe moi ben se se poderá viaxar».

ANA GARCIA

La propietaria del Restaurante Canta La Rana, en Buño, Malpica, Carmen Isabel Gago, Chicha, también comenta que todos los eventos que tenía reservados para los meses de abril y mayo se suspendieron, mientras que «os que están previstos para xullo e agosto, uns tres por fin de semana, de momento, mantéñense, á espera de coñecer mellor as medidas de Sanidade». Eso sí, se refiere, sobre todo, a las comuniones: «Pospuxéronse moitas vodas para o próximo ano», asegura.

En este sentido, José Manuel Boquete ya habla de pérdidas, pues en muchos casos no podría dar nuevas fechas para el 2021 al ya tener otras ceremonias fijadas: «Xullo e agosto do próximo ano xa o temos case completo». El ya baraja hacerse con un túnel de desinfección. Busca soluciones porque sino, ya avisa: «Sería a ruina». Están en juego muchos empleos.

Ya sin salir de Carballo, en la iglesia San Xoán Bautista estaban previstas unas diez para el 19 de marzo, unas treinta para el 1 de este mes y muchas más para julio, agosto y septiembre. Iban a realizarse en grupos grandes. Este domingo y el próximo, el párroco José García se reunirá con las familias afectadas para estudiar nuevas fechas y nuevas formas para llevarlas a cabo, aunque ya habla de «grupos reducidos, preparación semipresencial» y de hacerlas «todas as semanas».

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«Como tiñamos todo organizado, preferimos sacala de diante que esperar»

María José Souto, de Rececinde, Coristanco, en principio, sigue adelante con los planes de la comunión de su hijo Leo Trigo, de siete años, prevista para el 13 de junio. «Como tiñamos todo organizado, preferiamos sacala adiante que pospoñela a despois do verán para, se cadra, ter que volver a aprazala», comienza explicando, a lo que añade: «O traxe do neno esta comprado e para o ano non lle serviría, o fotógrafo pagado, as invitacións feitas con esa data...».

Hace unos días, el cura de la parroquia, Silvio Akpone, les dio unas pequeñas indicaciones, cuenta: «O primeiro banco da igrexa tense que deixar baleiro, e despois, en cada un, ten que haber unha persoa en cada extremo». Ella lo tiene claro: «Non sei se haberá que levar luvas e máscaras, pero é o que hai. No restaurante tamén nos dixeron que non habería problema ao ser sobre uns 30 da familia e estar nós sós nunhas instalacións amplas. Iso si, haberá que manter as distancias. E se ten que ser máis sinxelo, pois será». Son los nuevos mundos que toca vivir.