«No soy mejor persona por donar plasma»

El doctor Torrón Vázquez-Noguerol donó su suero en el Hospital Nicolás Peña de Vigo, donde ha comenzado la recogida para su uso como posible terapia para inocular anticuerpos a los pacientes más graves


Vigo

Tampoco le ha dado muchas vueltas, pero Jacobo Torrón Vázquez-Noguerol cree que se contagió en Madrid. En enero, febrero y marzo, hasta que se canceló, estuvo haciendo una formación en el Hospital Niño Jesús. Ahora, ya recuperado y reincorporado al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, este psiquiatra de 29 años es uno de los primeros gallegos que han superado el covid-19 y que han donado plasma para su posible uso como tratamiento de los pacientes más graves de la infección por coronavirus.

Su sospecha sobre su posible contagio en Madrid tiene lógica, porque, aunque no estuvo con ningún contagiado, la capital se convirtió en zona de transmisión endémica a principios de marzo. Cuando regresó, le recomendaron preventivamente que se quedase en cuarentena en casa y no apareciera por el hospital. A los pocos días, empezó con síntomas, le hicieron la prueba y dio positivo. Solo se encontró mal un par de días. Se confinó con su mujer. Ella que también tuvo clínica, con pérdida del gusto y del olfato, y los médicos la consideraron contagiada. Pero no llegaron a hacerle la prueba.

Al cabo de 14 días le hicieron otra vez la prueba y dio negativo, así que se reincorporó a trabajar. En esas estaba cuando lo llamaron desde el servicio de hematología para donar plasma. «No me siento mejor persona por donar, ayudar es una responsabilidad como ser humano si hay una posibilidad», dice. Se sometió a una aféresis, un proceso que dura una hora y que, dice, no es doloroso.

Ahora está en la privilegiada posición de haber superado la enfermedad y tener anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2. Aun así, en el hospital mantiene las mismas medidas que el resto: higiene de manos, distancia y mascarilla. «Los sanitarios estamos muy expuestos, pero también las personas que están en contacto con otras para trabajar. El único que no tiene riesgo es el que se queda en casa», razona.

La vuelta al hospital le ha permitido percibir cambios. «Al principio del confinamiento hubo un claro bajón en urgencias e ingresos de psiquiatría. Luego, un aumento exponencial», dice. Ya atienden más descompensaciones maníacas y psicóticas, que son enfermedades graves; pero también trastornos adaptativos y ansiedad relacionados con la incertidumbre, los problemas laborales -«tanto los que están sin trabajo como los que tienen mucha más carga laboral»- y también las personas que conviven con gente mayor y con demencias, «para los que el confinamiento es todavía más duro».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

«No soy mejor persona por donar plasma»