¿Hay que aumentar la distancia social ante alguien que está caminando o corriendo?

Varios estudios apuntan que el virus podría transmitirse y vivir durante tres horas en el aire


REDACCIÓN / LA VOZ

La irrupción del coronavirus es aún tan incipiente como los estudios que se están desarrollando al respecto. De ahí que sus conclusiones estén todavía lejos de ser concluyentes, aunque tratan de arrojar algo de luz ante sus efectos. En este sentido, las hipótesis de dos trabajos extranjeros podrían ser reveladoras. La primera de las investigaciones está firmada por las universidades de Lovaina (Bélgica) y Eindhoven (Holanda), y mantiene que la distancia social para reducir el riesgo de contagio en el exterior debería ser de al menos 4 metros cuando las personas se encuentran en movimiento, y no de 1,5 como se recomienda. Una conclusión que se explica por el hecho de que cuando una persona camina, corre o monta en bicicleta, emana una mayor cantidad de aire y lo hace con más fuerza que manteniéndose quieta.

Investigadores e ingenieros especializados en dinámica de fluidos simularon por ordenador cómo actúan las partículas de saliva que se desprenden durante la actividad física y en ausencia de ella. «Si alguien exhala, tose o estornuda mientras camina, corre o va en bici, la mayoría de las micropartículas se quedan en una corriente de aire detrás de esa persona. Otra persona que vaya detrás se movería a través de esa nube de micropartículas», explica en el estudio el profesor de Ingeniería Civil de las universidades involucradas, Bert Blocken. El estudio indica también que el riesgo se reduce si alguien camina o corre al lado de otra persona en formación diagonal, pero apunta que la distancia recomendada de 1,5 metros es efectiva para aquellos que permanecen quietos. Contrastan las indicaciones de las autoridades belgas, que animan a hacer deporte en exteriores manteniendo el metro y medio de seguridad desde el inicio de la crisis.

Pero la revista Science da un paso más. La Academia Nacional de Ciencias (NAS) lanza una idea inquietante:  además de reiterar que el coronavirus puede propagarse por el aire a través de micropartículas, y no solo mediante las grandes gotas emitidas por la tos o el estornudo, indica que los resultados no son concluyentes, pero sí consistentes, en cuanto a la aerosolización del virus a través de la respiración. El debate comenzó cuando los investigadores informaron a principios de año en The New England Journal of Medicine que el SARS-CoV-2 puede flotar en gotas de aerosol, de menos de 5 micras de ancho, durante un máximo de 3 horas, y permanecer en estado infeccioso. Una hipótesis contraria a la del informe de la OMS que se dio a conocer el pasado 30 de marzo, que concluía que el virus no se transmite por el aire y que solo se contagia por el contacto de gotas respiratorias de pacientes afectados.

Las revelaciones de las dos investigaciones citadas, que sí mantienen la posibilidad de que este se transmita por vía aérea, conducirían a la recomendación del uso de mascarillas para toda la población. «É importante dicir que non son concluíntes, porque é todo moi recente. Pero se unha persoa fai deporte exhala con máis forza e deixa unha estela tras de si. Se se proba que o virus se contaxia polo aire, e se esa persoa está infectada, iría propagándoo aos que veñen detrás. De feito, probouse con sementes plantadas ós dous lados dunha estrada e confirmouse que crecían máis as plantas que se atopaban no sentido da circulación, polo efecto do aire dos vehículos», explica el catedrático de Física Aplicada de la USC Jorge Mira, que recomienda tomarse los estudios con cautela.

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