Los expertos avalan un plan contra el COVID-19 por territorios

La evolución del COVID-19 en Galicia o Madrid exige medidas y planes de futuro adaptados


¿Y si Galicia se recupera antes que Madrid? Del mismo modo en que en la fase de contención China, Italia y Estados Unidos, entre otros, acometieron acciones adaptadas territorialmente en función de la afectación del COVID-19, España debería articular soluciones diferentes para comunidades autónomas castigadas de diferente manera por la crisis del coronavirus.

Al menos, eso es lo que asumen los expertos, que abren la puerta a la posibilidad, por ejemplo, de que Galicia, Asturias, Murcia y Andalucía pudiesen salir, con matices, del confinamiento total antes que otras zonas de España como Madrid, Cataluña, La Rioja, el País Vasco o Navarra.

En este sentido, el profesor emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidade de Santiago, Juan Gestal, invita a «prestar atención a lo que ha sucedido en otros países, y aprender de sus aciertos y errores». «China es uno de esos referentes. Y, del mismo modo que cerró Wuhan y Hubei, aunque no se puede comparar debido al número de habitantes, España debería haber cerrado Madrid, Cataluña y algunas zonas del País Vasco, ya que desde esos lugares es desde los que se han exportado casos, por ejemplo, a Galicia, primero por causas laborales o personales y, después, tras el cierre de las universidades por el regreso de los estudiantes a sus domicilios familiares», analiza. «De momento, en Galicia no hay transmisión comunitaria sostenida. En ese sentido, la situación es claramente diferente a la de Madrid y otras zonas de España», concluye.

«Yo sí creo que se deben tomar medidas diferenciadas por territorios en función de las diferencias con las que el COVID-19 ha afectado a cada uno de ellos, comenzando por el cierre de las actividades no esenciales. Deben siempre tenerse en cuenta los beneficios y perjuicios que las medidas pueden causar. Hay empresas, como es el caso de Alcoa, que no se pueden cerrar, pues los perjuicios son elevadísimos con respecto a los beneficios que podamos obtener de su cierre», apunta.

Evitar trasiegos entre áreas

«De este modo, son las autoridades las que deben gestionar y evitar que sucedan episodios como el agolpamiento de la población que se dirigía a sus trabajos observado en el metro de Madrid, tras adoptarse las medidas de confinamiento. Esa situación, por ejemplo, en una Galicia con una población más diseminada y eminentemente rural, no se dio. El político debe valorar, lo que el sanitario le aconseja y calibrar las consecuencias económicas de sus decisiones que, aunque estén en un segundo plano, son también importantes», abunda antes de insistir en ciertas medidas: «Dado que la situación epidemiológica no es igual en todas las comunidades autónomas, las medidas económicas más agresivas debieran ajustarse a lo que cada situación epidemiológica aconseje, y se debe evitar los movimientos de población entre las zonas más afectadas y las zonas menos castigadas».

La vuelta a la normalidad debe ir precedida de una realización masiva de tests y de estudios seroepidemiológicos que permitan conocer el porcentaje de población que ha pasado la infección y por tanto está inmune, lo que servirá para determinar cuándo y cómo se debe ir haciendo», concluye.

Para Juan José Nieto, catedrático de Análisis Matemático de la Universidade de Santiago, «es difícil comparar unas zonas con otras. Incluso dentro de Galicia, no es lo mismo el área urbana de A Coruña que el ámbito rural de Ourense». «Todavía hay factores desconocidos y las prospecciones no consiguen aproximar lo que sucederá, aunque todo parece indicar que las medidas extremas que se han tomado servirán para frenar el contagio. Estamos en un momento en el que todo parece poco. Y zonas como Galicia, que se ha anticipado, pueden salir beneficiadas», opina antes de señalar que «es mejor pecar por exceso que por defecto» y que, «aunque en teoría se podrían adoptar medidas diferentes en función de las comunidades, la decisión es política, porque la debacle económica será de gran calibre». «Se puede decir que si salimos de esto, saldremos reforzados, aunque pensemos que las medidas podrían no ser tan drásticas en Galicia», matiza. «Hay que tomar las cifras con cautela. Aún tenemos tiempo de llevarnos sorpresas», zanja.

Tests e inmunidad de rebaño

Jesús Gómez Gardeñes, investigador del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza y uno de los autores del algoritmo que permite predecir el ritmo de la enfermedad, cree que «se pueden aplicar medidas diferentes según las zonas, aunque en la fase inicial de contención fueron inefectivas porque se llegó tarde debido a la propagación silenciosa».

Sin embargo, ve más claro plantear diferentes grados y velocidades en la futura fase de supresión. «Si tuviésemos tests que determinen los portadores actuales y pasados poseeríamos una información clave para actuar más definidamente por territorios», explica. «Pero esos tests no abundan», lamenta, al tiempo que apunta: «Ese debería ser uno de los próximos esfuerzos de adquisición».

Gardeñes argumenta que «más importante que el pico máximo es la magnitud de la bajada; su ritmo marcará la recuperación». «Si es más lenta, habría más población inmune. Se trata de calcular hasta dónde hay inmunidad de rebaño que actúe como cortafuegos. La tasa de ataque. Debe resolverse eso antes de actuar. Para saber cómo estamos de protegidos y de vulnerables ante la siguiente oleada», concluye.

Una larga lista de excepciones suaviza el cerrojazo

ana balseiro

Las empresas que no hayan podido cerrar de inmediato disponen del día de hoy para paralizar su actividad

La economía del país entra hoy en estado de «hibernación». Eso en palabras del Gobierno. Porque lo cierto es que el temido cerrojazo no lo es tanto. Una larga lista de excepciones lo suaviza. Y se «hiberna» para redoblar la lucha contra la pandemia y acelerar el cambio de tendencia de la curva de infectados —el objetivo último es aliviar la presión sobre las ucis y evitar el colapso—. Con ese objetivo se aprobó ayer en un Consejo de Ministros extraordinario el giro de timón que la víspera anunció Pedro Sánchez: que hasta el 9 de abril los trabajadores de las empresas que no presten servicios esenciales tendrán que quedarse en casa. La fórmula para ello es un «permiso retribuido recuperable» para reducir al máximo la movilidad ciudadana, en concreto un 85 %, como si los días laborables fueran fines de semana.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

Los expertos avalan un plan contra el COVID-19 por territorios