Una larga lista de excepciones suaviza el cerrojazo

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

Sandra Alonso

Las empresas que no hayan podido cerrar de inmediato disponen del día de hoy para paralizar su actividad

30 mar 2020 . Actualizado a las 08:19 h.

La economía del país entra hoy en estado de «hibernación». Eso en palabras del Gobierno. Porque lo cierto es que el temido cerrojazo no lo es tanto. Una larga lista de excepciones lo suaviza. Y se «hiberna» para redoblar la lucha contra la pandemia y acelerar el cambio de tendencia de la curva de infectados —el objetivo último es aliviar la presión sobre las ucis y evitar el colapso—. Con ese objetivo se aprobó ayer en un Consejo de Ministros extraordinario el giro de timón que la víspera anunció Pedro Sánchez: que hasta el 9 de abril los trabajadores de las empresas que no presten servicios esenciales tendrán que quedarse en casa. La fórmula para ello es un «permiso retribuido recuperable» para reducir al máximo la movilidad ciudadana, en concreto un 85 %, como si los días laborables fueran fines de semana.

«El Gobierno prioriza el interés general por encima del particular», subrayó la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, destacando que con esta fórmula, «nadie pierde derechos», ni empresarios ni trabajadores. Estos son los detalles de la medida:

¿En qué consiste?

En casa, con sueldo, pero no de vacaciones. El permiso articulado por el Gobierno supondrá que los trabajadores afectados se quedarán en casa, pero seguirán percibiendo su sueldo íntegro. No serán, sin embargo, vacaciones, ya que las horas no trabajadas —8 días laborables, estima el Ejecutivo— deberán devolvérselas a la empresa antes de que concluya el ejercicio. Cada compañía decidirá cómo. La medida afecta a todos los trabajadores de sectores no esenciales. Pero, no a quienes teletrabajan, ni tampoco a los que estén ya sujetos a un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) —si es de reducción de jornada, se acogerán al permiso retribuido en la jornada restante—, ni a los que disfruten de permiso de maternidad o paternidad o estén de baja. Y durará casi dos semana. Pero solo 8 días laborables. Comienza a aplicarse hoy y se extenderá hasta el 9 de abril incluido, primer festivo nacional de la Semana Santa.

¿Quiénes podrán trabajar?

Los servicios esenciales y una lista de excepciones. El texto legal permite continuar con el trabajo presencial a quienes desarrollen su labor en servicios considerados esenciales, como todos los relacionados con la sanidad, la alimentación o la producción y suministro de bienes de primera necesidad. También figuran en el anexo del decreto como eximidos de la nueva restricción los servicios veterinarios, de limpieza, mantenimiento o reparación de averías, vigilancia y seguridad privada, suministro y depuración de aguas, correos, importación de material sanitario, así como el transporte o las actividades de hostelería y restauración que realicen entregas a domicilio.

Del mismo modo, están entre las consideradas imprescindibles las empresas audiovisuales y de telecomunicaciones, además de medios de comunicación públicos y privados, así como quienes los imprimen, distribuyen y venden.

Otros servicios, por su parte, deben reducir su actividad «al mínimo imprescindible» para atender «cuestiones urgentes» y «esenciales». Es el caso de bancos, aseguradoras, gestorías, notarías o asesorías, además de abogados o procuradores. «Esta actividad y este mínimo de plantilla o turnos tendrá como referencia la mantenida en un fin de semana ordinario o en festivo», recoge el texto definitivo.

Otras actividades, como el servicio doméstico, o industrias que, como las papeleras, siderúrgicas, electrointensivas, altos hornos o minería, estaban permitidas en un primer borrador del decreto, desaparecieron del final.

Un día de moratoria

Para determinados sectores y a petición de Feijoo. La insólita demora en la publicación de la norma no solo disparó la incertidumbre sobre su alcance y qué trabajadores tendrán que quedarse en casa desde hoy, sino que evidenció —como denunció el presidente de la Xunta— que muchas industrias o el sector de la construcción no podían parar de forma brusca. Por ello, Feijoo reclamó al Gobierno una moratoria de 24 horas que hiciera posible organizar los cierres, algo que finalmente se incluyó en el texto. Así, hoy se permite la presencia de trabajadores para aplicar el paro «sin perjudicar de manera irremediable o desproporcionada la reanudación de la actividad empresarial».