«Hasta la fecha, mi día a día en Japón es prácticamente normal»

La ferrolana Ángela Ares Pita, investigadora en Okinawa, asegura que muchos nipones dudan de las cifras oficiales de contagios

Ángela Ares Pita, en una playa de la isla japonesa de Okinawa, donde trabaja para un centro de investigación desde hace cuatro años
Ángela Ares Pita, en una playa de la isla japonesa de Okinawa, donde trabaja para un centro de investigación desde hace cuatro años

Ferrol

Si en países asiáticos como Filipinas o Malasia la población vive confinada por el coronavirus, en Japón la situación es bien distinta. Al menos por el momento. Lo cuenta, a más de diez mil kilómetros de distancia, la bióloga ferrolana Ángela Ares Pita, quien desde hace ya cuatro años trabaja el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa, uno de los centros de investigación más prestigiosos del país nipón.

«Hasta la fecha, mi día a día es prácticamente normal: voy a trabajar a mi instituto como siempre y me muevo con libertad por la isla de Okinawa. Eso sí, en el trabajo se han intensificado ciertas precauciones, como el uso de los geles sanitarios, habitualmente presentes en todas las empresas, y también nos piden que reduzcamos la distancia con los compañeros y que todas las reuniones sean on-line. Pero son solo recomendaciones, no hay una exigencia como en España, por lo que podemos seguir con nuestras vidas de una forma más o menos normal: trabajo, actividades acuáticas, paseos, restaurantes...», explica la investigadora ferrolana.

Con todo, Ángela asegura que la situación es bastante «confusa» en Japón, porque, a pesar de su proximidad con China, en el país nipón la curva de crecimiento de los contagios «es muy lenta» y las cifras de afectados siguen siendo «bajas». «Cuesta pensar que las normas moderadas que se han tomado hasta el momento hayan sido suficientes para mantener los números tan bajos, y por eso, mucha gente está empezando a dudar de las cifras oficiales», comenta Ángela. «Además, en los últimos días la gobernadora de Tokio ha advertido de que es posible el cierre y bloqueo de la capital y ha anunciado que se están preparando camas extras en los hospitales y todo esto ha alimentado todavía más esas dudas», añade. Eso sí, si finalmente se ordena el confinamiento, Ángela no tiene dudas de que el pueblo nipón lo acatará inmediatamente,  «sin protestar ni cuestionar la autoridad».

Y mientras allí la vida transcurre «más o menos con normalidad», la investigadora ferrolana mira hacia España con preocupación. «Intento no leer a todas horas las noticias, porque me ponen muy tristes, pero estoy segura de que lo superaremos. Solo tenemos que hacer lo que se nos dice y tener paciencia. Espero que a cambio saquemos algo en claro de todo esto, que nos haga reflexionar y valorar lo que de verdad importa. Y espero que nuestros políticos, y la sociedad en general, visualicen de esta manera la tremenda importancia de la sanidad pública y de una apuesta fuerte por el conocimiento y la investigación».

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