«Colla o pan e vaia para casa»

tania taboada LUGO / LA VOZ

SOCIEDAD

TANIA TABOADA

La Guardia Civil vigila los pueblos y se vuelca con los vecinos del rural, ofreciéndoles toda la ayuda y su apoyo

20 mar 2020 . Actualizado a las 15:35 h.

Amanece Sarria en un 19 de marzo totalmente atípico. Lo normal en día del padre y festivo sería el vaivén de familias desayunando en las cafeterías, entrando en pastelerías y el bullicio de los niños por las calles. Pero el estado de alarma lo ha cambiado todo. También es un día distinto en nuestro rural y para nuestros abuelos. No hay tránsito de vehículos y los allegados no acuden a la aldea a disfrutar de un jueves especial en familia.

Este panorama insólito también se vive en la Guardia Civil, que trabaja muy concienciada con la situación, actuando con proporcionalidad, con una uniformidad específica para evitar contagios y de forma intensa para que la ciudadanía no incumpla el real decreto. Su empatía es imprescindible para su labor en estos momentos tan sensibles. Ayer vivimos en primera persona esa humanidad y ese tacto con el que trabajan en días difíciles. Son momentos complicados para todos, pero para ellos especialmente. Hay que tener en cuenta que también son padres e hijos, y una vez acabado el duro servicio regresan a casa.

Con los vehículos totalmente desinfectados por los compañeros del anterior turno, el sargento Roberto y los guardias David, Pablo y Samuel salían ayer de base para comprobar, y en su caso, impedir que se llevaran a cabo servicios y actividades suspendidas en este real decreto. Desde el pasado sábado, que se decretó el estado de emergencia, los agentes salen siempre con el mismo compañero y lo hacen protegidos con mascarillas faciales y guantes, portando un gel aséptico y respetando la distancia de seguridad. Tienen que estar muy protegidos. Son conscientes de que si el virus contagia a uno puede ser una hecatombe.

La primera labor de vigilancia que realizaron los agentes del puesto de Sarria fue en el centro de la villa, dando el alto a todos los conductores y peatones.

«Ola, bos días cabaleiro. ¿A onde vai?. Vou buscar o pan. Bueno, pois colla o pan e vaia vostede para a casa. Así farei». Era la conversación habitual ayer entre agentes y ciudadanos. «Vou cambiarlle o pañal a unha persoa» o «vou á farmacia», también estaban entre las explicaciones de la ciudadanía a los guardias.

Un caso especial lo protagonizaron un encargado y dos operarios. A los tres les dieron el alto en el casco urbano y dos de ellos fueron interceptados en una furgoneta. Alegaron que se dirigían a una casa particular a reparar una fosa séptica. Los agentes les advirtieron que no podían viajar dos personas en un vehículo y que arreglaran la situación. Los dejaron continuar pero a las tres horas los localizaron en un monte. Indicaron que iban a comer un bocadillo y luego a seguir trabajando. «Les avisamos y no han hecho caso así que vamos a proponerlos para sanción por desobedecer», indicaron los agentes.

«Chamen cando o necesiten. Estamos para axudalos»

Por lo general, la ciudadanía está concienciada y no sale de casa por motivos injustificados, aunque siempre hay algún despistado o algún «jeta». Estos últimos son los que acaban proponiendo para sanción.

Tras un control exhaustivo de peatones y conductores en la villa, los agentes acudieron a la residencia de la tercera edad para conocer la situación y las necesidades de los mayores. La encargada del centro les informó de que, por el momento, todo transcurría con normalidad.

Y tras la visita a la residencia, los agentes acudieron a las parroquias del rural para interesarse por la situación de los más vulnerables. Se personaron en varias casas de vecinos que residen solos para interesarse por su estado y ofrecerles todo tipo de apoyo. «Chámennos cando o necesiten. Estamos para axudalos», insistían los agentes antes de abandonar la aldea.