Vulnerables y atrapados por todo el mundo

Cientos de gallegos, algunos con graves problemas médicos, buscan medios para salir de los países en los que están bloqueados


redacción / la voz

El coronavirus ha dejado a cientos de gallegos en una especie de limbo del que les resulta muy difícil salir. Esparcidos por los cinco continentes, buscan fórmulas para poder regresar a sus casas cuanto antes, afrontando, en el mejor de los casos, cuantiosos gastos para embarcarse en un retorno incierto.

Los gallegos Javier López Casais, Marta Fojo Canosa y Pablo Balado Casares están «resistiendo» como pueden, «en situación de peligro», en la capital de Guatemala, país al que se fueron el 29 de febrero. Son de Santiago, y sus vacaciones dejaron de serlo cuando Iberia les canceló el vuelo de vuelta, previsto para el día 27 de marzo. Han alquilado un piso próximo a la embajada y llevan días intentando poner una fecha a su regreso a Galicia.

«Yo tengo artritis psoriásica y me inyecto un citotóxico, una quimioterapia, que me suprime el sistema inmune y me hace vulnerable. Pablo tiene asma y problemas respiratorios, así que su situación también es peligrosa», dice Javier. «Llegué a decirles que quería ir a morirme a mi casa», confiesa.

En la embajada, aseguran, no tienen plan para ellos. La estancia en este tiempo corre a cuenta de los afectados. Apenas salen a la calle, solo al edificio consular, que «está a 30 metros del portal» del edificio en que se alojan. «Nos sentimos completamente atrapados», afirma Javier, que indica que la única opción que les dio la embajada fue la de «alquilar un coche e ir hasta México, pero ya nos dijeron que allí había colas de kilómetros y que iban a cerrar fronteras también». Ayer por la tarde habían conseguido reunirse personalmente con el cónsul, que les señaló que su retorno está en manos del Gobierno de Guatemala. La compañía Iberia les propuso tomar un vuelo desde Costa Rica para intentar el regreso; lo compraron desembolsando cada uno 300 euros, pero al cierre de esta edición el vuelo se había cancelado.

Ricardo, Mónica, su cuñado y su hermana son cuatro vecinos de Sanxenxo (Pontevedra) atrapados al otro lado del mundo, en Filipinas, donde llevan desde la semana pasada intentando salir para regresar a sus hogares en España. En medio del caos creado por cancelaciones, alteraciones de rumbos, desconcierto de pasajeros y de los trabajadores de las aerolíneas, consiguieron llegar a la isla de Cebú. «Seguimos peleando a ver si conseguimos adelantar el vuelo de vuelta. Hasta ayer seguíamos teniendo avión el día 24 para Barcelona, pero el miércoles nos cancelaron el tramo de Dubái a allí, así que tuvimos que cambiarlo para hacer un viaje por Cebú, Dubái y Bruselas. Este jueves a ver qué pasa», señala Ricardo.

Los cuatro gallegos pasan el día como pueden en el aeropuerto, pendientes de los anuncios, de las pantallas, de los consejos que pueda dar algún viajero. Además, la pandemia empieza en Filipinas. «Aquí ya hay contagios, no en Cebú, pero sí en otras islas». 

A toda prisa

Álex Martínez y Maite Valiña están intentando aprovechar su última oportunidad para salir de Santo Domingo. Él trabaja allí y ella fue a pasar unos días. Ya tenían que estar de vuelta, pero no pudieron. El martes, a las nueve de la noche, decretaron el estado de alarma sanitaria y el cierre de fronteras en el país. Álex vio el discurso presidencial y consiguió, tras múltiples gestiones y mucho estrés, cambiar los billetes que tenían para el domingo a este jueves. De República Dominicana a la Habana vía Panamá para intentar llegar luego a Madrid. Una odisea... y muy cara, más de 2.500 euros.

 Información elaborada con las aportaciones de Marcos Gago (Pontevedra), Ana Abelenda y Manuel Costoya

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