El naval prepara una cascada de ajustes con cientos de afectados

La suspensión de la actividad en Navantia multiplicará los ERTE en el sector


Ferrol

La crisis del coronavirus extiende la paralización de la actividad económica, cada vez a más sectores. La decisión de Navantia de reducir al máximo la actividad y detener aquellas obras ligadas a la producción, salvo casos excepcionales, ha expulsado de los astilleros de la ría no solo a la mayor parte de su plantilla directa, sino a prácticamente toda la auxiliar, lo que aboca a las compañías auxiliares a aplicar ajustes que, en muchos casos ya tiene ultimados.

La mayor parte de las firmas consultadas ayer esperaban conocer el contenido del paquete de medidas del Consejo de Ministros para poner en marcha actuaciones encaminadas a paliar los efectos de la ausencia de trabajo para sus empleados. No obstante, alguna de ellas ya ultimaba los ajustes.

Es el caso de Gabadi, especializada en habilitación naval y energía, que ya prepara un expediente de regulación temporal de empleo para alrededor de 150 trabajadores, tras la salida de su personal en Navantia. La problemática de la firma que dirige Antonio Llago es mucho mayor, ya que cuenta con importantes obras en otros países, algunos fuertemente afectados por el coronavirus, como China, Singapur, o Canadá.

Si hace unas semanas tuvo problemas para repatriar a personal desde el astillero de Shanghái en donde fabrica los tanques de gas para buques portacontenedores, ahora los tiene para poder trasladar a operarios hasta esas instalaciones, en donde actualmente cuenta con 40 trabajadores de la comarca. En cambio, muchos de los que se encuentran actualmente destinados en Singapur han manifestado su intención de quedarse allí, al menos por el momento.

A la suspensión de los contratos en el naval ferrolano le sucederán otras en otros astilleros y factorías a nivel internacional. El francés STX, en donde Gabadi cuenta con unas 40 personas, también podría seguir los pasos de Navantia y de Fincantieri, e igualmente en la planta canadiense para la que trabaja.

Otra de las compañías que admite ya que tendrá que aplicar un ajuste temporal de empleo es Electrorayma. Los primeros cálculos de los responsables de la compañía, ubicada en el polígono naronés de Río do Pozo, apuntan a que incluirá a la mayoría de su plantilla -cerca de 200 de sus 240 trabajadores-, puesto que la paralización de la actividad no solo se ha llevado a cabo en Navantia, sino también en otras importantes firmas, como la térmica de Endesa, o en otras plantas de grandes dimensiones para las que llevan a cabo trabajos.

Jorge Silveira, máximo responsable de Indasa, también ha presentado un expediente temporal de empleo por causa de fuerza mayor para la mayor parte de su plantilla, formada por alrededor de 80 personas. Silveira es además presidente de la Asociación de Empresas del Sector Naval Público de la Ría de Ferrol, y admite que la mayor parte de las firmas está analizando la mejor manera de hacer frente a esta situación excepcional que se ha producido. 

Operarios indirectos

Aunque la actividad ya estaba decreciendo en las plantas locales como consecuencia del fin del contrato de construcción de los dos buques logísticos para Australia, en las antiguas Astano y Bazán aún operaban unos 2.000 trabajadores auxiliares, que ahora tienen en jaque sus empleos.

Otras compañías, como Windar Renovables, socio de Navantia en el negocio de la eólica marina, ha decidido adelantar vacaciones a la plantilla que tenía destinada en la factoría de Fene.

José Ramón Franco, propietario del Grupo Intaf, explica que todo el personal destinado al mantenimiento en Navantia está en su casa, a excepción de un retén que tiene que estar disponible para actuar en la firma pública, en el caso de que así fuese necesario. Por otro lado, ha establecido medidas especiales en sus oficinas y en el taller, aunque Franco añade que «a las personas de riesgo ya las hemos apartado por completo de la actividad».

CC.OO. pide prudencia a las empresas 

El secretario de la Federación de Industria de CC.OO. de Galicia, Víctor Ledo, ha pedido «prudencia» a las empresas a la hora de aplicar ajustes. «Comprendemos que es una situación excepcional», afirmó, aunque insistió al reclamar a los responsables de las firmas que «en ningún caso tomen medidas unilaterales». También realizó un llamamiento a la dirección de Navantia para que sean cautos con la suspensión de los contratos a las auxiliares.

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