«Si dejas un caso sospechoso en un centro es muy probable que estés condenando a la muerte a las personas que conviven con él»


La voz

En Galicia aún no se vislumbran algunas de las situaciones dramáticas que están en ocurriendo en residencias de otras comunidades, donde la epidemia de coronavirus está pegando más duro. Pero la enfermedad continúa en fase ascendente y tampoco se puede descartar ningún escenario. Por eso mismo, Miguel Ángel Vázquez, presidente de la Federación Galega de Xeriatría e Xerontoloxía insta a la administración autonómica a tomar medidas cuanto antes.

Sus demandas son similares a las que se plantean a nivel nacional, al igual que su preocupación. «No existe —dice—la estructura necesaria para poder aislar a una persona. Muchos centros no tienen, ni siquiera, habitaciones individuales y, si las tienen, tampoco son suficientes como para poder hacer un aislamiento en condiciones». Esta es, precisamente, una de sus mayores inquietudes.

«Si tu dejas a un caso sospechoso, aunque no esté confirmado, en un entorno en donde el aislamiento es imposible y en donde las personas que viven son las más vulnerables a la enfermedad, las de mayor mortalidad, pues entonces es muy probable que estés condenando a muerte a las personas que conviven en ellas», advierte.

En este contexto, Vázquez reclama que ante una mínima sospecha se debe «evacuar inmediatamente» al afectado para «no comprometer la salud de las personas que están al lado». También entiende que es fundamental que se agilice el diagnóstico y que se dé prioridad en las pruebas a las personas mayores. Otra de las demandas del colectivo, la más generalizada, se refiere a la falta de mascarillas, guantes y demás equipos de protección individual para proteger a los empleados.

Es también la reivindicación que realiza José Carlos Millán Calenti, catedrático de Gerontología de la Universidade da Coruña y director de la residencia y centro de mayores de La Milagrosa. «A pesar del sistema de soporte que somos, y se espera que seamos del sistema de salud, nos es prácticamente imposible conseguir material de protección, tanto a través de las autoridades sanitarias como de nuestros proveedores habituales, lo que está generando una gran inquietud, sobre todo teniendo en cuenta que en cualquier momento el virus puede entrar en nuestras instalaciones».

Las mascarillas en el complejo de A Milagrosa se están administrando a cuentagotas, y solo para el personal de riesgo. Se deja desatendido, por tanto, al resto del personal que entra y sale del recinto.

«Quiero hacer un llamamiento —dice Millán— a las autoridades sanitarias para que tengan en cuenta a los más de 20.000 gallegos que residen en los centros de mayores de nuestra comunidad».

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«Si dejas un caso sospechoso en un centro es muy probable que estés condenando a la muerte a las personas que conviven con él»