Los obispos recomiendan al varón que los días que quiera tener relaciones asuma tareas de la casa y deje dormir a la mujer la siesta

La proposición formaba parte de un nuevo curso prematrimonial, opcional, que durará entre 2 y 3 años. El párrafo ya ha sido retirado


agencias

La Conferencia Episcopal ha elaborado un itinerario opcional de formación para los novios que quieran casarse por la Iglesia, de dos años de duración, que aborda cuestiones como la sexualidad, la fidelidad o la resolución de conflictos y que será alternativo al actual cursillo prematrimonial de 20 horas.

«Una preparación matrimonial no se puede resumir en 20 horas. Para ser sacerdote hacen falta siete años de seminario y para ser esposa, esposo, madre y padres ¿20 horas? Es claramente insuficiente», ha subrayado el presidente de la subcomisión episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la CEE, Mario Iceta, durante la presentación del documento.

El itinerario «Juntos en Camino, + Q2» ha sido elaborado por la subcomisión que preside el también obispo de Bilbao y en él han participado 12 matrimonios. Cuenta con 12 temas y está pensado para desarrollarse a lo largo de entre 2 y 3 años, con sesiones cada 15 días.

Está a disposición de las diócesis y parroquias que quieran acogerlo, pero no es obligatorio, por lo que las parejas que piensen en casarse por la Iglesia podrán seguir realizando los cursillos prematrimoniales.

Iceta ha lamentado que a los 5 años de la boda, el 40 % de los matrimonios se han roto, y este porcentaje asciende hasta el 60 % a los 15 años. «Queremos evitar esto», ha apuntado.

Ignacio Oriol, uno de los esposos que ha participado en su elaboración, ha explicado que en las sesiones ofrecerán recursos y tareas a las parejas como películas, libros, ejercicios espirituales y retiros. También fomentarán la creación de vínculos con otras parejas de novios, profundizar en la vida sacramental y la participación en eventos familiares.

En el último curso del itinerario se abordarán temas relacionados con la educación afectivo-sexual como las relaciones prematrimoniales, la masturbación, la infidelidad o las relaciones sexuales en el matrimonio.

Los obispos proponen a los novios la «castidad» hasta después de la boda. «El pánico a la entrega total hace que se haya extendido el probar las relaciones sexuales antes de estar casados», indican, al tiempo que subrayan que la Iglesia se «opone» a este tipo de relaciones. Así, el texto llama a «guardar lo más íntimo de tu cuerpo para donarlo a quien entregarás todo tu ser y con quien compartirás tus ilusiones, sentimientos, deseos, pensamientos y construirás un proyecto de vida en común».

Reconoce que los novios necesitan expresarse la predilección: «te he elegido a ti, y nada más que a ti. Por eso te hablo, te abrazo, te beso de manera única, a nadie más doy estas muestras de amor».

«Hay muchas formas y es importante tenerlas en cuenta. Por ejemplo, si vamos varios amigos a tomar café, los novios se buscan asiento el uno al lado del otro. Los novios buscan servir primero al otro y luego a sí mismo. Estas muestras de delicadeza son importantes en el noviazgo y nos preparan para el resto de la vida», señala.

Indica también que los abrazos a los amigos, «sinceros pero breves, no son tan tiernos como el abrazo de los novios. Una caricia, retirar el pelo de la cara o cualquier gesto, cuando es entre novios estará cargado de ternura».

Censura la pornografía, que «facilita la práctica de la masturbación y la infidelidad» y advierte sobre la masturbación: «puede suceder que alguien que esté acostumbrado a la masturbación no pueda descubrir la belleza de compartir la sexualidad con otra persona, o que no sea capaz de acompasarse a la otra persona». «La masturbación puede parecer que solamente nos afectará durante el noviazgo, pero por su esencia, puede llegar a tener un componente adictivo que afecta también a algunos matrimonios», apuntan.

El texto del curso original ya ha sido modificado en sus primeras horas de vida. La Conferencia Episcopal ya ha retirado un párrafo en el que hablaba de la «necesidad» de las mujeres de «estar descansadas para tener una relación sexual». Así proponía que «el varón los días que quiera tener relaciones sexuales deberá hacer un esfuerzo mayor y asumir ciertas tareas (por ejemplo, llevar a los hijos por la tarde al parque o pasear un par de horas) para que la mujer pueda dormir la siesta». El texto ahora retirado continuaba recomendando que la mujer debería «descansar para encontrarse ambos preparados para el encuentro sexual llegado el momento». «El mayor valor que la mujer da a las relaciones humanas -seguía- implicará que necesite estar en una buena situación afectiva con su pareja y un mayor cuidado de las caricias previas».

Iceta ha insistido en que este itinerario no es obligatorio, sino que se ofrece el material a las diócesis o parroquias que lo quieran, pero ha destacado su importancia. «No es que sean obligatorios (para obtener la licencia para contraer matrimonio por la Iglesia) sino que es una insensatez no venir a estos cursos porque el matrimonio es algo muy importante y si fracasa hace daño a mucha gente».

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