La operación de lavado de cara del príncipe Andrés de Inglaterra ante el caso Epstein

El duque de York aborda el asunto del escándalo de los abusos a menores en una entrevista concedida a la BBC y no convence

EFE

Si uno se atiene a la historia y también a la serie The Crown, que me chifla, lo normal es pensar que en la casa de los Windsor siempre están intentando cortar hemorragias. En esta ocasión tocaba un intento de lavado de cara del príncipe Andrés de Inglaterra, salpicado por el escándalo de Jeffrey Epstein, el millonario acusado de satisfacer sus instintos abusando sexualmente de adolescentes que acabó suicidándose en una prisión de Nueva York. El hijo de Isabel II concedió una entrevista televisiva a la BBC para abordar el escabroso asunto. Negó haber mantenido relaciones sexuales con Virginia Giuffre, una americana asegura que la habían obligado a hacerlo cuando tenía 17 años. «No ocurrió. Puedo decirle categóricamente que nunca pasó. No recuerdo haber conocido alguna vez a esta señora», insistió varias veces ante las preguntas de Emily Maitlis.

Pero el duque de York no ha salido precisamente airoso de esta prueba de fuego. Los medios británicos han sido muy críticos con su intervención, que algunos señalan directamente como un fracaso. Más de un cómico inglés ha hecho chascarrillos con la coartada del príncipe. Giuffre afirmó que tuvo sexo con él el 10 de marzo del 2001 en Londres. Y Andrés aseguró que ese día llevó a su hija mayor, Beatriz, a una fiesta que se celebraba en una pizzería de Woking, a las afueras de la capital británica, y sostiene que lo recuerda perfectamente porque es un sitio al que no va prácticamente nunca. Sobre la fotografía en la que Andrés posa con la mano en la cintura de Giuffre, repitió que no se acuerda. Sí se hicieron pruebas para comprobar si la imagen había sido trucada, pero no fueron concluyentes.

No estuvo bien cuando se le preguntó si se arrepentía de haber sido amigo del magnate americano. Dijo que no, porque, según él, esa relación le permitió aprender mucho sobre el sector empresarial. Lo que sí lamenta es haberse alojado en la casa de Epstein en el 2010, después de que este ya hubiera sido condenado por tráfico de menores, pero lo hace porque lo ve impropio de un miembro de la casa real inglesa.

La prensa le reprocha el hecho de no haber mostrado casi ninguna empatía con las supuestas víctimas del caso Epstein. Algún periodista ha llegado a publicar que el príncipe solo sentía pena por sí mismo y su madre, la reina. No sé yo si Isabel II estará muy contenta.

Diego Simeone y Carla Pereyra aprovechan para escaparse a París

La modelo Carla Pereyra y su pareja, el entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone, se han ido de escapada romántica a París. Nos enteramos por Chance, de Europa Press, que los dos han aprovechado muy bien el parón del fútbol de Primera, que cedió protagonismo a la selección. Gracias a este paréntesis han podido desconectar trasladándose a la capital francesa. Pereyra ha compartido diferentes publicaciones en su cuenta de Instagram. Una de las más llamativas, aquella en la que la celebrity reflexiona sobre la historia de amor entre Napoleón y Josefina.

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