Adolfo Domínguez: «El premio es hacer bien las cosas y que los clientes compren tu ropa»

El ourensano acaba de ser galardonado con el Premio Nacional de Moda que reconoce su trayectoria


Redacción / La Voz

En plena promoción de su novela Juan Griego, que narra la historia de un oficial de la Armada argentina que inicia un trepidante viaje a través de la noche de Latinoamérica de la década de los 80, Adolfo Domínguez ( A Pobra de Trives, 1950), recibió el Premio Nacional de Moda 2019 agradecido por el galardón en el que el jurado resaltó su papel fundamental en la historia contemporánea de la moda española.

-¿Qué supone este reconocimiento?

-El premio es que compren todos los días en las tiendas. Galardones como esté suceden de vez en cuando y se agradecen, sin ninguna duda. Pero el verdadero premio es hacer bien las cosas y que te compren tu ropa. Lo otro es un reconocimiento que se agradece profundamente.

-Desde aquel eslogan de «La arruga es bella» la moda ha cambiado mucho, ¿qué opina de la proliferación del poliéster frente a tejidos naturales como el lino?

-Compite todo. Lo que hace el ser humano acaba siendo natural, sea el origen que sea. La tecnología va logrando incluso que los poliésteres sean de una calidad fantástica, como los japoneses. Nunca se vendió más lino que hoy, nunca. Cuando yo empecé no se vendía nada, tuvimos que volver a reiniciarlo porque no existía la cultura del lino. Había desaparecido en los veinte o treinta años anteriores y en aquel momento hubo que reintroducirlo con un trabajo inmenso. Hoy sí que existe en el mercado una oferta de tejidos naturales. El poliéster es necesario, en climas como el gallego, donde llueve mucho y se necesitan impermeables que están hechos de este material. Además tienen su función también como por ejemplo mezclados en proporciones pequeñas. La tecnología ha cambiado mucho y se hacen unas mezclas increíbles. Como diseñador no descarto nada por principio, depende para qué, por ejemplo la ropa deportiva de alta competición suele ser de poliéster y se hace transpirable.

«La gente en el día a día quiere vestir cómoda, y deja el vestir para las ocasiones»

-¿La tecnología ha supuesto una auténtica revolución también en el mundo de la moda?

-Sí, el diseñador realmente trabaja sobre los cambios tecnológicos y al igual que los cambios sociales, condicionan la manera en la que se hacen las cosas. La forma de vestir hoy que es tan deportiva, tan de gimnasio, antes la moda venía de la ropa del uniforme del ejército, tenía que ser muy funcional. El traje viene de los uniformes del siglo XIX. Ahora la influencia han pasado a tenerla los gimnasios que están marcando la forma con la que vestimos, incluso las mujeres: la mujer viste de una manera muy deportiva.

«Está cambiando la forma en la que el cliente compra y también la distribución»

-Con esa moda inspirada en los gimnasios, ¿dónde ha quedado la elegancia?

-La belleza es maleable, la elegancia se aplica a todo, es una manera de ser, de vivir, de vestir y de todo. Y para la elegancia un criterio indispensable es la sencillez. Ahora es cierto que no hay que ir a una fiesta con leggins, creo que se puede ir de otra manera. Se viste muy deportivo, incluso los zapatos, tanto los de chica como los de chico, están sacados del gimnasio la mayoría. Todo coexiste, simplemente tenemos más posibilidades. Hoy la gente quiere vestir muy cómoda y funcional, para todos los días prefieren ir así y dejar el vestir para actos, para ocasiones. Pero bueno, esto también puede dar la vuelta, la moda es muy cambiante.

«Ayudo a mis hijas en todo lo que pueda,estoy muy feliz con la transición», afirma

El grupo Adolfo Domínguez comenzó hace tiempo una tranquila transición con un relevo generacional donde las tres hijas del diseñador ocupan puestos de dirección, algo que le hace «muy feliz» al diseñador.

-¿Tiene vuelta atrás el modelo de consumo actual basado en el usar y tirar?

-No comparto esa idea, intento que mis prendas duren. Considero que es una aberración muy reciente y creo que pasará. La gente cada día es más consciente de cómo consume. La distribución de leche en Francia ya se hace por expendedores: se vuelve a la antigua. Tenemos que hacer una vida más sostenible y entre todos, el concepto de usar y tirar hace un daño al medio ambiente brutal. Lo van a terminar prohibiendo. Es como la obsolescencia programada, es un escándalo, tiene que desaparecer por completo.

-¿Cómo ve el futuro del sector?

-Cualquier futuro es imprevisible, pero de todas formas creo que todo el mundo tiene que transformarse para ir adaptándose y la clave es digitalizarse. Creo que está cambiando la forma en la que el cliente compra. Es un fenómeno que aún no ha llegado a su fin y que va a cambiar las maneras de distribución.

-¿No piensa en jubilarse?

-La verdad es que no, sigo aquí. Obviamente con mis hijas al mando, estoy muy feliz por la transición. Lo luché siempre y ahora lo tengo, están mis tres hijas dentro de la empresa y eso me alegra muchísimo. Les ayudo en todo lo que puedo, como es lógico. En estos momentos dedico mucho tiempo a la promoción de mi libro, Juan Griego, y me lleva tiempo recorrer España y dentro de unos meses América en una gira en la que visitaré varias ciudades de México, pero sigo pendiente de las cosas.

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