Con casi 2.000 votos, el paseo marítimo ferrolano fue el más aclamado por los lectores de La Voz
02 sep 2019 . Actualizado a las 18:23 h.Armonía. Libertad. Paz. La arena, las olas y tú. Pocos descansos hay mejores para el cuerpo. En frente, el mar. Y, bajo tus pies, infinitos kilómetros de posibilidades. Infinitos kilómetros que dan vida a ese cuadro en cuyo punto de fuga converge una unión de diferentes azules. Un color frío, arropado por la madera o cemento que sustentan a aquellos que ven las horas pasar. Un recorrido reconfortante que te convierte en el más privilegiado espectador de esta miscelánea.
A pesar de que cada vista tiene sus adeptos, y cada espacio sus incondicionales, los lectores de La Voz han hablado. Más de 5.750 votos y 18 paseos marítimos después, han decidido que el de Caranza es la mejor elección.
Paseo de Caranza, Ferrol (1.800 votos)
Ensenada de Caranza y ensenada do Montón. Dos pequeñas bahías separadas por la playa que da nombre al paseo. Abierta a la ría de Ferrol, el césped de este contrasta con el mar. Una continuación de la ciudad, unida por su carril-bici, cuyas vistas a A Ribeira y los astilleros de Navantia acompañan a los paseantes. Al borde del paseo, esas vistas se entremezclan con los diversos huertos urbanos situados a la orilla del mar.
Un saliente en el camino indica una nueva ventana a la ría. Con una planta de pequeñas dimensiones, y una combinación de blanco y piedra, se alza la ermita de Caranza. Allí desemboca un mirador. A su lado, las olas rompen contra el arenal muy transitado. Escasos metros arriba, descansan diferentes mesas de madera. Un espacio en el que se observa el mar entre la densa arboleda que protege a aquellos que aprovechan la zona de picnic. Un lugar lleno de tranquilidad y silencio en el que ya es habitual observar a gente disfrutando del deporte.
Paseo de Caión, A Laracha (1.300)
Largos paseos con el rugir del mar como música en vivo. Casi dos kilómetros con excelentes panorámicas en las que el océano es el protagonista. Con la playa de As Salseiras como regalo de fin de trayecto, el paseo serpentea acechando la línea de costa de A Laracha. Un arenal resguardado de agua cristalina al que se desciende a través de una escalinata de pierda y madera. En la única zona costera del municipio, los surfistas son frecuentes partícipes y acompañantes de este paraje.
Siguiendo los acantilados del antiguo pueblo ballenero, en el horizonte no solo descansa el piélago. En ciertos tramos, las islas Sisarga y Malpica reciben a los turistas y locales. El sendero empedrado, y muy frecuentado, goza de una especial distinción: el primer sendero azul de A Costa da Morte.
Paseo marítimo de A Coruña (771)
Desde la Ventana del Atlántico hasta el Castillo de San Antón, pasando por el Monte de San Pedro, la playa de Riazor, la Torre de Hércules, el Campo de la Rata y el dique de abrigo. Un total de 13 kilómetros que recorren la ciudad coruñesa y que hacen de este paseo el más largo de Europa. Un total de 13 kilómetros de ventana al océano. El olor a salitre. El graznido de las gaviotas. El romper de las olas. Unos sonidos característicos que se entremezclan con las conversaciones y los automóviles de todos aquellos que circulan a lo largo de él.
La urbe, abrazada por una península, tiene como resultado de esa unión este enclave de xuntanza. Un enclave de admiración entre su característica barandilla que semeja el vaivén de las olas en el mar.
Ya lo decía Julio Verne, «el mar es solo la realización de una existencia sobrenatural y maravillosa».