Caranza cuida sus huertos urbanos

Unas 15 personas se entretienen al borde de la ría cultivando hortalizas y otros productos de forma independiente


FERROL / LA VOZ

Desciende por unas humildes escaleras, al borde del paseo marítimo de Caranza, y llega a sus cultivos. Moncho Carballo, a sus 53 años, es uno de los vecinos del barrio que desde el 2013 cuida los huertos urbanos que se encuentran en un margen de la ría, entre los dos espigones. «Esto estaba asilvestrado, era todo campo y maleza», recuerda Moncho sobre los inicios. Ahora, tal y como se aprecia allí mismo y en las imágenes aéreas, el espacio está dividido y bastante cuidado.

Es cierto, eso sí, que no hay regulación alguna, como ocurre en O Burgo (Culleredo), que se podría considerar el ejemplo a seguir en Galicia. En el caso de Caranza, los terrenos pertenecen a la Autoridad Portuaria y en su día tomó la iniciativa André Martínez Ces, vecino de allí. Al principio era un huerto comunitario y solo se utilizaba el margen izquierdo, pero un año después algunos optaron por cambiarse hacia los terrenos libres de la derecha y crear parcelas individuales. «Fue una forma de organizarnos mejor», comenta Moncho.

Aunque no cuentan con el apoyo de todos los colectivos del barrio, esto ha ayudado a recuperar la zona y, además, ha supuesto una especie de beneficio para gente que está en el paro y pensionistas. «Está claro que es un entretenimiento y, asimismo, un ahorro para quien no dispone de mucho sueldo, porque los productos se utilizan para consumo propio», valora Moncho. En su caso, ha trabajado casi toda su vida de cocinero, pero ahora lo hace eventualmente, de manera que ocupa los momentos libres de esta manera. Así, evita comprar hortalizas todos los meses. «Y además, todo es más natural que lo que se compra, porque no utilizamos abonos ni fertilizantes artificiales», apunta.

En este momento calcula que unas 15 personas, o alguna más, cuidan los huertos. Entre enero y febrero hacen los semilleros, mientras que a partir de abril suelen empezar a plantar tomates, pimientos, lechugas, puerros, zanahorias, cebollas, ajos, brécol, coliflor, romanesco, nabizas... Durante seis meses al año es cuando más cosecha hay. «Entre nosotros hay muy buen ambiente», deja claro Moncho, que cree que para solucionar el conflicto con quienes no los quieren allí, el Concello debería regular la situación de las parcelas, como ocurre en otros ayuntamientos. En total, calcula unos 7 ferrados.

La situación de Canido

Mientras tanto, en Canido, que hasta hace poco llevaba la bandera en la ciudad de los huertos comunitarios, están prácticamente desaparecidos. Además, no coge impulso la iniciativa sobre esta cuestión del artista Eduardo Hermida, que en la zona de la Domus quería crear un espacio para el cultivo. Sin embargo, asegura que la falta de colaboración tanto del Concello como de la asociación de vecinos ha derivado en que «todo esté parado». Por lo tanto, sigue a la espera de respuesta, aunque «muy ilusionado» con que salga adelante. Incluso dice que hay comunidades de emigrantes interesados en plantar productos de sus países.

Avance en As Pontes

Y en la comarca está muy avanzado el proyecto de huertos urbanos de As Pontes, en el entorno de la Perfolla, con 31 parcelas de 57 metros cuadrados para autoconsumo. La ordenanza está preparada y la infraestructura prácticamente terminada, por lo que pronto se adjudicarán los espacios. Desde el Concello aguardan que se pongan en funcionamiento en tres o cuatro meses y, además, esperan ampliar la zona disponible en el futuro.

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