Sellas con precisión de cirujano

José Vicente Lagoa es médico en el Chuac y en su tiempo libre mantiene la tradición de construir sellas en un taller de Betanzos. «Agora xa son adornos, ninguén as usa para a auga, pero hai que mantelas»


Si decimos la palabra en castellano, sella es una forma conjugada del verbo sellar, o un río conocido por su popular descenso en piraguas. Pero en gallego, según la RAG, «é un recipiente formado por táboas de madeira unidas e fixadas por arcos de metal, máis ancho no fondo ca na cima, que se emprega sobre todo para carrexar e conter auga». Los dos idiomas podrían quedar unidos en una sella si la llenamos con agua del río asturiano. Pero ahí acaban las comuniones lingüísticas. La sella es un tímido icono de la cultura gallega. Por ejemplo, en Betanzos figura, como si de una escultura se tratase, en el salón de plenos. 

La evolución de los tiempos la ha despojado de su función inicial, quedándose en mero elemento decorativo con un guiño a lo autóctono. Y quien las hace sabe que pocas serán bautizadas con el líquido elemento; si acaso, funcionarán como paragüeros. Sin salir de Betanzos encontramos un hombre de manos privilegiadas. José Vicente Lagoa (otro apellido con agua) reparte su tiempo libre entre sus cuatro hijos y la construcción de sellas y otros recipientes de madera, como pequeños barriles. Manos que por la mañana han servido para reconstruir un pecho o recomponer extremidades: José Vicente es cirujano en el Hospital A Coruña

Tiene 48 años y mantiene así la tradición que recuerda de su abuelo Pedro. Pero no lo hace en un escondido cuchitril, sino en la rebotica de una amplia tienda ubicada en la antigua muralla de Betanzos, de nombre Lagoa, y donde se venden sellas, barriles y otros productos como cestos, alambiques o utensilios de cobre. «Os barrís demándanse moito, porque se popularizou o de gardar o viño en bolsas de aluminio e colocalas en barrís», explica el cirujano-artesano, quien también da salida a sus productos a través de la venta on line

-¿Cuál es la sella más grande que ha fabricado?

-Ten 40 centímetros de diámetro e 40 de altura, 54 coa tapa posta.

Pasan los años y -toca madera- José Vicente no ha sufrido ningún percance con las herramientas. Una lesión en la mano le podría dejar fuera de juego en el quirófano, donde sus dedos trabajan con milimétrica precisión. Cuesta imaginar unas manos tan gruesas y encallecidas manejando bisturís. Las astillas ya no penetran en su dura piel. También sabe de tipos de madera, y asegura que nada como la teca. Pero ya no abunda. «Houbo un tempo que viñan moitas sellas de teca desde Ferrol para reparar -recuerda Lagoa-; era polos despezamentos dos barcos feitos con esa madeira». «Pero agora a xente bebe da billa ou da botella, as sellas son puro adorno, mais temos que defender este oficio», se resigna José Vicente. Bueno. Las construidas como paragüero le devuelven un poco su esencia. ¿O acaso un paraguas mojado no mete agua en la sella?

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